Manuel Ávila Camacho
50°
presidente de México: Manuel Ávila Camacho
Fecha de gobierno: Del 01 de diciembre de 1940 al
30 de noviembre de 1946.
Partido Político: Partido de la Revolución Mexicana
(PRM)
Lugar y fecha de nacimiento: 24 de abril de 1896 en
Teziutlán, Puebla.
Lugar y fecha de fallecimiento: 13 de octubre de
1855 en Huixquilucan, Estado de México.
Fue militar y político
mexicano que obtuvo la silla presidencial de la República Mexicana en un
periodo de seis años.
Sus padres
fueron:
* Manuel
Ávila Castillo
* Eufrosina
Camacho Bello
Estudió en
la ciudad de Puebla y cuando era adolecente ingresó al ejército. A la edad de
15 años se unió a las fuerzas maderistas (los que apoyaban a Francisco I.
Madero). Su primer combate fue en 1914 cuando tenía 18 años de edad y luchó
contra los revolucionarios que apoyaron a Victoriano Huerta en la Sierra de
Puebla.
En 1920
alcanzó el grado de coronel y obtuvo el cargo de jefe del estado mayor de
Lázaro Cárdenas quien en ese entonces era jefe militar y gobernador del estado
de Michoacán. Es importante saber que Manuel Ávila y Lázaro Cárdenas se
hicieron muy buenos amigos.
Es importante saber que
algunos meses antes de que Cárdenas concluyera con su administración se desató
la carrera de la sucesión para lanzar a los candidatos que competirían por la
silla presidencial. Los postulados por el Partido Nacional Revolucionario
(PNR), lo que hoy en día se conoce como “Partido Revolucionario Institucional”
fueron Manuel Ávila Camacho y Francisco J. Múgica. Y los que estaban en contra
de Cárdenas postularon a Juan Andreu Almazán por el Partido Revolucionario de
Unificación Nacional.
La historia
señala que Cárdenas decidió apoyar a su amigo Manuel Ávila Camacho porque era
un militar centrado y preparado, moderado y trabajador que siempre demostró
entrega y patriotismo por su país. Debido a lo anterior, Múgica renunció a su
precandidatura y el único que quedó como candidato oficial fue Manuel.
Finalmente
después de una extensa elección para el puesto presidencial y bajo sospechas de
fraude electoral, el ganador fue Manuel Ávila Camacho el día 07 de julio de
1940. El 15 de septiembre de 1942 Manuel convocó a una Asamblea de para un
acercamiento nacional e invitó a todos los que habían sido presidentes de
México en el pasado para dialogar porque él sabía que todos tenían diferentes
formas de pensar y de ver las cosas.
En el gobierno de Manuel
se perdió la educación socialista y se creó el Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Educación (SNTE).
Durante su
gestión realizó lo siguiente:
– Vicente
Lombardo Toledano era quien dirigía la Secretaría General de la Confederación
de Trabajadores de México (CTM) pero fue remplazado por Fidel Velázquez.
– Se decretó la Ley del
Seguro Social y se creó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la cual
hoy en día es una institución gubernamental autónoma dedicada a brindar
servicios de salud y seguridad social a todos los mexicanos que estén afiliados
a ésta conocidos como “derechohabientes”. Se fundó el 19 de enero de 1943 por
decreto del presidente de México, Manuel Ávila Camacho.
*En cuanto a la
educación realizó lo siguiente:
– Dio
prioridad en nivel de importancia a la educación ya que reformó el artículo 3°
de la Constitución Mexicana.
– Creó el Instituto de Capacitación para Maestros en Servicio.
– Realizó una intensa campaña de alfabetización.
– Creó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el cual es
un grupo magisterial mexicano más grande de Latinoamérica que une a los
maestros que trabajan y que son dependientes de la Secretaria de Educación
Pública.
Es
fundamental saber que la educación fue un punto clave para que se diera la
unidad nacional, así como también ayudó a la economía del país porque desde que
se creó el sindicato antes mencionado, se prepararon a muchos maestros para
desempeñar un trabajo eficiente y productivo.
Debido a eso
el gobierno de Manuel Ávila Camacho creó más escuelas públicas y privadas en
México, esto ayudó a que se diera un incremento en las instalaciones,
actividades educativas y que aumentaran los niveles educativos.
– Creó el
Centro de Cultura Superior.
– El Colegio Nacional.
– El Seminario de Cultura Mexicana.
– La Comisión de Investigación Científica.
Art. 3
CONTENIDO: Plantea que
la educación que imparta el Estado -Federación, Estados, Municipiostenderá a
desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en
él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad
internacional en la independencia y en la justicia. El criterio que orientará a
dicha educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa
y, basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la
ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
La educación que imparta
el Estado-Federación, Estados, Municipios-tenderá a desarrollar armónicamente
todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la
Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y
en la justicia.
I.- Garantizada por el
artículo 24 la libertad de creencias, el criterio que orientará a dicha
educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y,
basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia
y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
Además:
a).- Será democrático, considerando la
democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político,
sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico,
social y cultural del pueblo;
b).- Será nacional en
cuanto - sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de
nuestros problemas al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de
nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia
económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y
c).- Contribuirá a la mejor convivencia
humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando
junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la
familia, la convicción del interés general de la sociedad cuanto por el cuidado
que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de
todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de sectas, de grupos, de
sexos o de individuos.
II.- Los particulares
podrán impartir educación en todos sus tipos y grados. Pero por lo que
concierne a la educación primaria, secundaria y normal (y a la de cualquier
tipo de grado, destinada a obreros y campesinos) deberán obtener previamente,
en cada caso, la autorización expresa del poder público. Dicha autorización
podrá ser negada o revocada, sin que contra tales resoluciones proceda juicio o
recurso alguno;
III.- Los planteles particulares dedicados a
la educación en los tiempos y grados que especifica a la fracción anterior
deberán ajustarse, sin excepción, a lo dispuesto en los párrafos inicial I y II
del presente artículo y, además, deberán cumplir los planes y los programas
oficiales;
IV.- Las corporaciones religiosos, los
ministros de cultos, las sociedades por acciones que, exclusiva o
predominantemente, realicen actividades educativas y las asociaciones o
sociedades ligadas con la propaganda de cualquier credo religioso no
intervendrán en forma alguna en planteles en que se imparta educación,
primaria, secundaria y normal y la destinada a obreros o a campesinos; V.- El
Estado podrá retirar discrecionalmente, en cualquier tiempo, el reconocimiento
de validez oficial a los estudios hechos en planteles particulares;
VI.- La educación
primeria será obligatoria; VII.- Toda la educación que el Estado imparta será
gratuita; VIII.- El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la
educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias, destinadas a
distribuir la fundación social educativa ente la Federación, los Estados y los
Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio
público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan
o no hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos
que las infrinjan.
Jaime Torres Bodet
Escritor mexicano, nació en 1902 en la Ciudad de México; cayendo en la
magia de la literatura se adentró en ella haciendo volar su imaginación y
ampliando sus conocimientos en distintas ramas. Estudio en las escuelas
Normal, Nacional Preparatoria, de Jurisprudencia y en la Facultad de Altos
Estudios de la Universidad de México.
Obtuvo diferentes cargos, el primero fue de
secretario personal del Rector de la Facultad de Altos Estudios de la
Universidad de México en 1921, después fue nombrado jefe de departamento de
bibliotecas de la Secretaria de Educación en 1922, obtuvo clases como maestro
de literatura en la Facultad de Altos Estudios. En 1929 ingresó, por oposición,
en el Servicio Exterior, ocupando el cargo de secretario en la Legación
mexicana en Madrid y en París. En 1934 regresó a América como encargado de
negocios en Buenos Aires y, al año siguiente, cruzó de nuevo el Atlántico
convertido ya en primer secretario de la embajada de México en Francia.
Tras un período mexicano, durante el cual
ocupó, en 1936 y 1937, la jefatura del Departamento Diplomático de la
Secretaría de Relaciones Exteriores, pasó a ser encargado de negocios en
Bélgica (1938) y, de nuevo en México, secretario de Educación Pública entre
1943 y 1946, puesto desde el que promovió la Campaña Nacional contra el
Analfabetismo (1944-1946), estableció el Comité Federal del Programa de
Construcción de Escuelas (1945) y fundó el Instituto Nacional de Capacitación
del Magisterio.
Se hizo cargo luego, en 1946, de la Secretaría de
Asuntos Exteriores, representando a México primero en la Conferencia
Interamericana de Quintandinha (Brasil, 1947), que estableció el Tratado
Interamericano de Asistencia Recíproca, y, después, en la IX Conferencia Internacional
Americana de Bogotá (1948), que aprobó la Carta de la Organización de Estados
Americanos. En 1948, su carrera diplomática encontró un refrendo internacional
cuando fue elegido para el cargo de director general de la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO), puesto que había de
ocupar hasta 1952.
Es considerado segundo Secretario de Educación Pública que ha dejado
mayor huella en la Educación con sus múltiples innovaciones y realizaciones en
el sistema educativo y en el área de la filosofía y pedagogía que apoyaron la
educación del país. Él fue el autor del texto del artículo 3° constitucional,
el cual sigue vigente; ha trascendido y ha mantenido casi por completo igual el
texto por sus valores y principios.
El pensamientos humanista de Torres Bodet es considerado de dos
momentos; el primero, es el trabajo desarrollado para cambiar el sentido
socialista del artículo tercero de la Constitución Mexicana al final del primer periodo como secretario
de Educación Pública y, el segundo momento es cuando Torres Bodet está al
frente de la dirección de la UNESCO.
En 1946, en la última fase de su mandato como Secretario de Educación
Pública, Torres Bodet propuso realizar un anhelo, que como lo confiesa en sus
memorias, desde el inicio de su administración en diciembre de 1943 tenía en
mente al igual que el presidente Manuel Ávila Camacho: la reforma del Artículo
3º que garantizaba que la educación que impartiera el Estado debía ser
socialista
Así, lo que vemos en el texto del artículo tercero
"socialista" de 1934, es que de entrada aparece la adjetivación de
"... la educación que imparta el Estado será socialista, y además de
excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para
lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita
crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida
social"
Por el contrario, la noción de educación a la que hará referencia Torres
Bodet , alude principalmente a un cambio en la concepción que se marcaba en el
Artículo 3º de la Constitución, de 1934. Ya no será una educación dirigida a un
fin específico o para un sector de la sociedad en particular, sino que se
refleja una concepción de educación que se caracteriza principalmente por la
formación moral del individuo, encaminada hacia el bien y la justicia. Más que
una somera tarea de ilustración, o la simple habilitación de oficios y
profesiones por el carácter de emergencia que vive el país, se piensa que la
educación que logre la "unidad nacional" será aquella que "...
valora nuestra propia alma, estime la eficiencia de las virtudes y reconozca el
lastre de los defectos"
También, alude ésta noción a pensar la educación como un bien social de
derechos y obligaciones en el que los intereses particulares o de grupo se
subordinen a los de la comunidad y de la Patria. Esta subordinación estará
justificada en el sentido de que los valores y las virtudes que el individuo va
a adquirir en su formación integral, es decir en su educación, provienen de la
Patria puesto que no se improvisan, sino que se forjan en los hogares y en la
escuela, por lo que ésta debe estar fuera de "tempestades políticas".
Estas tres características de la educación: la formación del individuo
en su integridad, la aptitud para el bien, y su correspondencia social de
derechos y obligaciones, permite pensar a Torres Bodet a la enseñanza como el
"modelaje" del individuo, en donde las materias primas son los
alumnos; y los elementos que le dan cohesión, son los valores, el
equilibrio de la libertad, la capacidad para apreciar, la enseñanza a querer la
vida en lo generoso y lo verdadero, para el logro del hombre libre o lo que es
lo mismo, la creación de la personalidad responsable, enérgica, valerosa, con
rigor en las pasiones y la valentía en las pasiones injustas contra los demás.
Si la enseñanza se da de esta manera, la educación realizaría su fin último que
es la defensa de los principios de justicia, paz y libertad.
Los postulados que el concepto de educación propuesto por Torres Bodet
se encuentran inmersos en un ámbito que debe retomarse de la necesidad que él
prevé de cambiar el sentido de la educación. Esta necesidad de cambio, se
ve reforzada por la presencia de nuevos horizontes referenciales
"externos", como lo fue la realización de la Conferencia en la que se
creó la UNESCO como un organismo internacional de apoyo a la educación, la
ciencia y la cultura de los pueblos al terminar la segunda guerra mundial.
La educación para Torres Bodet debía estar cimentada sobre todo en
valores generales que en lugar de separar a los mexicanos, los hicieran
sentirse aludidos por igual. Así lo expresa en su primera intervención pública
al referirse al trabajo que se propone realizar al frente de la SEP, en busca
de la "unidad nacional". Dice Torres Bodet: "... una prueba de
fe en lo que se propone emprender la Dependencia que ha sido puesta a mi cargo;
pero, más aún, en lo que unos y otros conseguiremos si trabajamos unidos,
estrechamente, bajo el auspicio de los valores espirituales de solidaridad, de
conciliación y de patriotismo que deben servirnos de guías en nuestra cruzada
de educación". Como se desprende de ésta cita, la educación para Torres
Bodet se finca en valores espirituales generales que al mismo tiempo van a dar
coherencia a las acciones de política educativa que emprenderá durante su
administración.
Contrariamente a la idea del "combate de ideas y doctrinas",
que se expresaba en el artículo socialista de la educación, el secretario de
educación está proponiendo una educación que permita con el trabajo de todos
los mexicanos lograr la igualdad y la conciliación que no podían darse desde
los tiempos de la Revolución Mexicana. Por eso mismo, si la educación ha de
unir en lugar de separar, piensa Torres Bodet que: "... hemos de hacer de
la educación un baluarte inexpugnable del espíritu de México, habremos de
comenzar por eliminar toda agitación malsana de sus recintos".
La educación debe entonces tener como uno de sus primeros requisitos el
de englobar todo lo mejor del pueblo de México que son sus valores, para que la
nación se vea unida y no exista la posibilidad de la división. Esta necesidad
no es un capricho del gobierno en turno sino que desde la óptica de Torres
Bodet, responde a los intereses más legítimos del pueblo. Él lo expresa de la
siguiente manera: "Todos estos ideales y esos anhelos se oponen
irremisiblemente a la dictadura de la violencia. No es sólo el gobierno, es el
alma de nuestro pueblo la que reclama la urgencia de suscitar una educación
encaminada hacia el bien y hacia la justicia. Es el alma de nuestro pueblo la
que nos manda".
Bibliografía
Luciano Cano
Bárcenas (2006). “Jaime Torres Bodet”. Universidad Autónoma del Estado de
México. Revisado el 24/10/2015 en http://www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/mexico/bodet.htm