sábado, 19 de diciembre de 2015
viernes, 20 de noviembre de 2015
Adolfo Ruiz Cortines
52° presidente de México: Adolfo Ruiz Cortines
Fecha de
gobierno: 01 de diciembre de 1952 al 30 de noviembre de 1958.
Partido
Político: Partido Revolucionario Institucional (PRI)
Lugar y
fecha de nacimiento: 30 de diciembre de 1889 en Veracruz, Veracruz.
Lugar y
fecha de fallecimiento: 03 de diciembre de 1973 Veracruz, Veracruz.
Su nombre completo fue
Adolfo Tomás Ruiz Cortines. Fue militar, contador y político mexicano que ocupó
la silla presidencial de la República Mexicana durante seis años.
Sus padres
fueron:
* Adolfo
Ruiz Tejeda
* María
Cortines Cotera
Su padre
murió antes del nacimiento de Adolfo, su madre se hizo cargo de él junto la
ayuda de su hermana, su abuelo y tíos. Cursó sus estudios básicos en la escuela
cantonal La Pastora, después ingresó al bachillerato. Es importante saber que
desde muy chico de edad tuvo que dejar un tiempo la escuela porque su familia tenía
problemas económicos severos y la muerte de padre provocó que Adolfo tuviera
que trabajar para ayudar a su familia económicamente.
Estudió contabilidad en
el Instituto Veracruzano pero a finales de 1905 abandonó la escuela para
trabajar como ayudante de contador en una empresa comercial de ropa en Veracruz
donde trabajó hasta 1912. Al concluir con dicho trabajo decidió dejar Veracruz
e irse a la Ciudad de México, rentó un cuarto en una casa de huéspedes. En 1913
se dio la famosa Decena Trágica en 1913, la cual fue un movimiento armado
llamado ocurrido el 18 de febrero para derrocar al gobierno de Francisco I.
Madero.
En ese mismo
año (1913) Adolfo Ruiz Cortines se unió a las filas revolucionarias por la vía
civil y participó en la lucha contra la dictadura de Victoriano Huerta. Cuando
la Revolución Constitucionalista triunfó en 1914, Adolfo fungió como
colaborador de los gobernantes del Distrito Federal, Heriberto Jara y Robles
Domínguez. Participó en la Batalla contra los sublevados villistas Tomás Urbina
y Manuel Chao, en el Ébano en San Luis Potosí.
A finales de
1915 se casó con Lucía Carrillo y tuvieron 3 hijos. Trabajó como ayudante del
Estado Mayor de la brigada de Francisco de Paula Mariel. Logró ascender a
capitán primero y participó en la campaña de Tehuantepec.
En 1920 se
incorporó al famoso Plan de Agua Prieta, cuyo documento fue proclamado el 23 de
abril de 1920 en la ciudad de Agua Prieta, Sonora por Álvaro Obregón, tuvo el
apoyo de muchos liberales y se hizo en contra del gobierno de Venustiano
Carranza.
En 1926
cuando tenía 37 años de edad, con el grado de “mayor” y siendo el pagador de la
Comandancia Militar de México decidió dejar el ejército mexicano. Después
fungió como secretario de Treviño en la Secretaría de Industria y Comercio. De
1921 a 1935 fue funcionario en el Departamento de Estadística.
En 1926 fue
director de Estadística Nacional. También es importante saber que en 1930
participó en una Convención Nacional de Migración. Entre 1934 y 1935 Adolfo
colaboró en el periódico de El Nacional y en la revista el Crisol. En cuanto a
su vida personal, en 1935 se divorció de su esposa Lucía Carillo.
En ese mismo
año su vida cambió cuando inició su carrera política cuando el general Lázaro
Cárdenas lo nombró oficial mayor del Departamento del Distrito Federal y en
1937 fue electo diputado federal por el estado de Veracruz.
En 1939 fue
tesorero de la campaña presidencial de Manuel Ávila Camacho. En 1940, Adolfo
fue secretario de gobierno del estado de Veracruz y después fue gobernador de
la misma entidad federativa. La historia de México señala que Adolfo Ruiz
Cortines siempre demostró ser capaz de enfrentar y resolver los problemas que
se le presentaron, fue un hombre recto y trabajador, lo cual lo ayudó a ganarse
el afecto y respeto de todas las personas por la calidad humana que siempre lo
caracterizó. Se casó por segunda ocasión con María Izaguirre a principios de
1941.
De 1941 a
1944 trabajó bajo el cargo de oficial mayor de la Secretaría de Gobernación.
Después fue gobernador de Veracruz del año de 1944 a 1948. Como gobernador hizo
muchas cosas buenas por dicho estado como:
– La
creación del Departamento para Estudios Técnicos.
– Estableció
el sistema de riego en La Esperanza, así como la Comisión de Zonificación y
Planificación de Veracruz.
– Propuso
una reforma especial a la Constitución para permitir que las mujeres tuvieran
derecho a votar en elecciones nacionales y municipales.
– Logró
mantener baja la corrupción que se daba en diferentes sectores del estado.
– Construyó
más escuelas y carreteras, etc.
En el puesto
de gobernador destacó por su trabajo ya que conocía las necesidades de las
personas y les dio cosas básicas que necesitaba el estado para continuar
desarrollándose en muchos sectores.
Miguel
Alemán pensó en extender su gobierno cuando éste era el presidente de México
pero le fue imposible y tuvo que elegir a un candidato para que contendiera en
las elecciones que se aproximaban, escogió a Adolfo Ruiz Cortines porque era el
Secretario de Gobernación y pensó que por su edad, no concluiría con su sexenio
presidencial y esto haría que Miguel Alemán pudiera reanudar sus funciones como
presidente de México por segunda ocasión.
El 14 de
octubre de 1951 Adolfo realizó la protesta correspondiente como candidato a la
presidencia de México por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en un
evento especial realizado en el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes,
su lema como candidato fue “Austeridad y Trabajo”.
Su campaña se basó en la decisión de hacer
crecer el trabajo para todos los mexicanos y así incrementar la riqueza
económica de México. También prometió impulsar la producción agrícola y
ganadera, conservar en buen estado los recursos naturales del país y lograr la
industrialización de éste para un mayor avance en muchos sentidos, como
económicamente, social y culturalmente.
Lic. José Ángel Ceniceros Andonegui.
Nació en la
ciudad de Durango. Sus padres se trasladaron a la Ciudad de México en donde hizo sus estudios primarios,
ingresó a la Escuela Normal
de Maestros, pero provisionalmente suspendió sus estudios para
incorporarse a la Revolución Constitucionalista como militar. En 1921 se titula como maestro por la Escuela Normal
de México; en 1925,
como abogado de la Escuela Libre de Derecho y en 1950 como doctor en Ciencias Jurídicas por la Universidad
Nacional Autónoma de México.
Se especializó en derecho penal y
se desempeñó como defensor de
oficio, agente del Ministerio Público, consultor de la Secretaría de Marina y procurador de Justicia Militar,
Subprocurador general de la República, oficial mayor, subsecretario y encargado
del despacho de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Se desempeñó como embajador en Cuba (1944-1945) y
embajador en Haití (1949-1951)
Profesor Normalista, Licenciado por la Escuela Libre de
Derecho y Doctor en Ciencias Jurídicas por la UNAM. Subprocurador General de la
República, Subsecretario de Relaciones Exteriores en la administración del
General Lázaro Cárdenas y encargado del Despacho (1935). Embajador de México en Cuba y Haití. Fue Secretario de Educación Pública en el gobierno de
Ruiz Cortinez (1952-58). Dirigió el periódico El Nacional.
En 1957 se creó el Consejo Nacional Técnico de la Educación, para planificar la educación pública del país.
Durante este sexenio se desarrolló el movimiento Revolucionario del Magisterio encabezado por el Profr. Othon Salazar.
Se incrementó los recursos económicos a instituciones de educación superior. Sin embargo “No hubo grandes avances educativos.”
Biografía
http://biblioweb.tic.unam.mx/diccionario/htm/biografias/bio_c/ceniceros_jose.htm
Miguel Alemán Valdés
51° presidente de México: Miguel Alemán Valdés
Fecha de
gobierno: Del 01 de diciembre de 1946 al 30 de noviembre de 1952.
Partido
Político: Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Lugar y
fecha de nacimiento: 29 de septiembre de 1903 en Sayula, Veracruz.
Lugar y
fecha de fallecimiento: 14 de mayo de 1938 en la Ciudad de México.
Fue un abogado,
empresario y político mexicano que obtuvo el puesto de la presidencia de la
República Mexicana por seis años. Las características más importantes de su
administración fueron su entrega al trabajo en equipo, así como a la creación
de más cosas que fueron necesarias para el avance de México. Además, gracias a
las buenas relaciones que siempre tuvo con autoridades y habitantes
estadounidenses, recibió el nombre de “Mister Amigo”. Lo cual alude a la gran
capacidad de su buen carácter y respeto hacia otras personas.
Sus padres
fueron:
* Miguel
Alemán González.
* Tomasa
Valdés Ledesma.
Miguel
Alemán Valdés inició sus estudios en la ciudad de Orizaba, convivió con niños
indígenas popolocas y aprendió a hablar su dialecto. Aprendió a montar a
caballo y siempre fue un niño responsable en la escuela y en cosas de la casa,
ya que su familia era de escasos recursos económicos y él siempre ayudó a sus
papás para contribuir al sustento familiar.
Carecieron
de muchas cosas y debido a que su padre no tenía un trabajo fijo, eso provocó a
que su familia se mudara muchas veces a otros lugares. Miguel vivió en Orizaba
hasta que terminó el bachillerato. Después él y su familia tuvieron que viajar
a la Ciudad de México en 1920 y ese mismo año ingresó a la Escuela Nacional
Preparatoria.
Durante el
tiempo en que estuvo en la preparatoria, su simpatía y carisma ayudaron a que
aganara muchas amistades que sin saberlo en ese entonces, lo ayudaría hasta
llegar a obtener la presidencia de México y estarían con él hasta su último día
de vida.
En 1929 se
unió al Partido Nacional Revolucionario (PNR) y en 1931 se lanzó como candidato
para diputado de Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz pero su partido apoyó
más a un pariente de la familia llamado Franyuti. Por su parte, Manuel realizó
trabajos de litigante con la ayuda de su amigo Ramos Millán. Es preciso saber
que Manuel y sus amigos abogados tuvieron el apoyo del general Manuel Ávila
Camacho y urbanizaron muchos terrenos de la ciudad de Cuernavaca en el estado
de Morelos.
En 1933
dirigió la campaña presidencial de Lázaro Cárdenas en el estado de Veracruz.
Cuando Cárdenas triunfó le agradeció a Miguel Alemán Valdés el apoyo que le dio
un cargo en la magistratura del Tribunal Superior de Justicia del Distrito y
Territorios Federales.
Su carrera
política realmente inició en el año de 1934 cuando se postuló como diputado
local del estado donde nació, Veracruz. Después de dicho cargo, fue senador por
el mismo estado en 1953.
De 1936 a
1940 fue gobernador de Veracruz debido a que asesinaron a la persona que tenía
dicho puesto, Manlio Fabio Altamirano y por la amistad que tenía con Cárdenas,
le permitió obtener el cargo de gobernador. Como gobernador se esforzó por
modernizar la administración pública y por consolidar un trabajo íntegro que
ayudara al mejoramiento del estado de Veracruz.
Miguel Ávila
Camacho tuvo el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas y pudo poner fin a muchos
años de tensión religiosa en Veracruz ya que ordenó que se volviera a abrir las
iglesias. Así mismo, trabajó por la unificación campesina del estado. Esos
aspectos que desarrolló en el estado de Veracruz, los llevó a cabo al obtener
la silla presidencial pero a nivel nacional.
El general
Manuel Ávila sacó a Miguel Alemán Valdés de la gubernatura del estado de
Veracruz para que fuera el coordinador de su campaña presidencial. Una vez al
triunfo de Ávila Camacho, Miguel obtuvo un puesto en su gabinete con el cargo
de Secretario de Gobernación desempeñándose en éste del 01 de diciembre de 1940
al 18 de junio de 1945.
En el año de
1945 Miguel Alemán Valdés se lanzó como candidato para el puesto de la
presidencia de México para las elecciones que se efectuaron en 1946.
Inesperadamente falleció Maximino y eso provocó que Miguel ya no tuviera
obstáculos para su candidatura.
Los
candidatos que competían por la silla presidencial fueron: Miguel Alemán Valdés
por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Ezequiel Padilla por el
Partido Democrático Mexicano (PDM), Agustí Castro por el Partido Nacional
Constitucionalista (PNC) y Enrique Calderón por el Partido Reivindicador
Popular Revolucionario (PRPR).
El día 07 de
julio se llevaron a cabo las elecciones presidenciales y quien fue electo como
presidente de la República Mexicana fue el licenciado Miguel Alemán Valdés, quien
tomó el poder el 01 de diciembre de 1946 en el Palacio de Bellas Artes y
gobernó hasta 1952 (1 sexenio).
Su
administración se caracterizó por lo que a continuación se presenta:
– Creó más
redes carreteras, ferroviarias y otras obras públicas.
– Creó más
sistemas de riego y otros fueron mejorados.
– Organizó y
creció el reparto agrario.
– La
inversión privada aumentó y así también se acrecentó el crecimiento industrial
y urbano del país.
– La
industria automotriz, de motores, electrodomésticos y hoteles se diversificaron
más por todo México.
– Impulsó la
cultura mexicana en otros países y apoyó a muchos artistas como Octavio Paz y
David Alfaro Siqueiros.
– Creó el
Conservatorio Nacional de Música.
– Construyó más
escuelas para la enseñanza de nivel primaria.
– Le dio más
impulso al sector turístico en el puerto de Acapulco, Guerrero; lugar donde
construyó la avenida escénica con la empresa “Techo Eterno Eureka”.
– Se crearon
más ciudades y construyó unidades habitacionales para los empleados del
gobierno.
– Se reformó
el artículo 3° de la Constitución Mexicana y se realizaron diferentes campañas
para contrarrestar el analfabetismo que existió en México en aquella época.
*Entre las
instituciones que creó se encuentran:
– La
Dirección General de Enseñanza Normal.
– El Instituto Nacional de Pedagogía.
– El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
– El Colegio Técnico de Educación Superior e Investigación Científica.
– El Instituto Nacional de Pedagogía.
– El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
– El Colegio Técnico de Educación Superior e Investigación Científica.
– Se
inauguraron las primeras instalaciones de la Ciudad Universitaria, la cual es
sede de la máxima casa de estudios de México. También amplió aún más la Ciudad
Universitaria, la cual es popularmente conocida por sus iniciales “C.U” y es un
conjunto de edificios que conforman el campus principal de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM).
La educación en el
periodo de Miguel Alemán Valdés (1946-1952).
Miguel Alemán inicia su periodo presidencial el 1o. de
diciembre de 1946, correspondiéndole el estreno del recién reformado Artículo
Tercero, que hasta la fecha sigue vigente. La idea democrática que preside los
conceptos del Artículo Tercero constitucional corresponde a los principios
modernos de una democracia social, que actúa en forma activa para el
mejoramiento aconómico, social y cultural del pueblo, al mismo tiempo que
conserva su sentido anticlerical.
Alemán afirmó su confianza en la
esencia democrática de las instituciones públicas; hizo énfasis en la igualdad, entendida no sólo como el goce
efectivo de los derechos y garantías individuales, sino como la consecución de
una “igualdad ciudadana”, que consistía en que todos los habitantes de la
República pudieran participar de los beneficios que se podían obtener en la
ciudad.
Para ello, su programa sexenal hizo
inciapié en dos puntos: la modernización del campo y la industrialización del
país. Según Alemán, la gran masa campesina de México debería recibir ayuda
directa por medio de un vasto programa de obras de riego, que elevaría la producción
agrícola, así como a través de un sistema de crédito bien organizado, apoyado
en los bancos de Crédito Agrícola y Crédito Ejidal. Pero en sí, el énfasis
mayor fue puesto en la industrialización del país, meta que requería una amplia
enseñanza tecnológica, una prudente protección arancelaria, un sistema de
crédito de mayor volumen y la creación de una infraestructura que sería la base
del desarrollo de la nación.
En el campo de la educación, la
política se guió por el mismo objetivo que en periodo avilacamachista: la
creación de una escuela que legitimara el régimen, al mismo tiempo que
procurara al país la mano de obra necesaria para la industrialización. En el
periodo alemanista Manuel Gual se hizo cargo de la Secretaría de Educación
Pública, y junto con Francisco Larroyo, dotó a la institución de una fuerta
carga filosófica.
El ideario educativo de Miguel
Alemán se apoyó en ocho puntos, según un libro editado por la SEP en 1947:
1. La escuela rural tendría tres
objetivos: una instrucción eficaz para el campesino, el mejoramiento en las
condiciones económicas e higiénicas del campesino y la creación de un espíritu
cívico que hiciera sentir a cada niño campesino que es parte integrante de la
Nación.
2. La continuación de la campaña de
alfabetización.
3. Construcción
de escuelas.
4. Capacitación
del magisterio
5. Los
libros.
6. La enseñanza técnica, ya que formaba
parte del programa de industrialización del país. Dentro de este proyecto, se
pretendía recurrir a la cooperación privada, gracias a la cual se logró la obra
de contrucción de las escuelas.
7. Escuelas de agricultura, ya que los
preparación de expertos agrícolas era igual de necesario que los obreros
calificados.
8. La Alta Cultura, dentro de lo cual
entra la construcción de la Ciudad Universitaria y la creación del Instituto
Nacional de Bellas Artes.
Manuel Gual Vidal
Tuvo como uno de sus colaboradores
inmediatos al distinguido filósofo y pedagogo mexicano Francisco Larroyo, quien
fue el primer titular de la Dirección General de Enseñanza Normal, creada en
1947.
Francisco Larroyo fue profesor
normalista y doctor en filosofía. En un viaje de estudios a Alemania, conoció
la filosofía neokantiana de Marburgo, entonces representada por Paul Natorp,
creador de la corriente de la pedagogía social. De regreso a México, Larroyo difundió ampliamente la
filosofía crítica de Marburgo, y escribió varios libros orientados por dicha
escuela.
Haciendo uso de las ideas
filosóficas de Larroyo, Gual Vidal manifestó mucha insistencia en orientar la
educación hacia la actividad productiva del país. Indica, en diversas
ocasiones, la necesidad de vincular el sistema educativo con las tareas
nacionales de producción económica. Por ello, hace énfasis en la llamada
ESCUELA PRODUCTIVA y el APRENDER HACIENDO.
A este respecto, agrega como
principios regulativos de la Escuela Rural, la
tesis central de la pedagogía social, el vínculo de la escuela con la comunidad
de cultura a que pertenece, la personalidad libre del alumno y el principio de
la escuela activa y del trabajo, y tiene como objetivos inmediatos convertir a
los alumnos en factores activos de la producción económica, impartir una
cultura general, además de tender a las actividades prácticas en
adiestramientos manuales, actividad deportiva y artística con fines de
diversión y entretenimiento.
En base a lo anterior, y para
realizar una mejor cobertura educativa, propone el sistema de escuelas
paralelas: clases normales, clases de aceleración, clases auxiliares y clases
para los niños bien dotados, que tenía como objetivo principal el proporcionar
mejor atención a los educandos según su habilidades y capacidades de
aprendizaje.
En lo tocante a la educación normal,
la responsabilidad en la formación de los profesores estuvo en manos de
Francisco Larroyo, quien fue nombrado Director General de Enseñanza Normal en
marzo de 1947. Una vez ocupando su cargo, independizó el Departamento de
Educadoras de Párvulos y lo convirtió en la actual Escuela Nacional de
Educadoras. Es importante hacer notar que su labor como académico y responsible
de la educación normal, estuvo sellada por las ideas filosóficas que importó de
Alemania.
Como ya se dijo anteriormente, la
industrialización de México marcó el ritmo y el tono de la educación en México,
destacando la enseñanza técnica como meta principal del régimen. Ésta debería
desarrollarse ampliamente, por estar en el centro de las preocupaciones. Por
ello, se impulsó el Departamento de Capacitación del Instituto Politécnico,
para formar obreros calificados, además de inaugurarse varios institutos
tecnológicos regionales. Asimismo, se dieron los pasos necesarios para constituir
el Patronato encargado de la Ciudad Politécnica.
Y ya hablando del tema de las
construcciones, debo mencionar que fue la construcción de escuelas lo que
caracterizó el periodo alemanista. El trabajo realizado por Jaime Torres Bodet
en este campo, tuvo seguimiento durante la gestión de Manuel Gual Vida. En
marzo de 1948, el Presidente puso en marcha la Campaña Nacional de Construcción
de Escuelas (1948-52). Mediante ésta, al final del sexenio se habían construido
4 159 escuelas nuevas y se habían reparado 2 383, obras que requirieron 272
millones de pesos. La cración máxima de esta campaña fue la erección de la
Ciudad Universitaria. Con un costo aproximado de 200 millones de pesos, en un
espléndido escenario en el Pedregal de San Angel, se construyó la Ciudad
Universitaria, la cual fue entregada a la comunidad universitaria en el mes de
noviembre de 1952.
Y para finalizar con la exposición
de los logros del sector educativo durante la presidencia de Miguel Alemán, es
necesario mencionar que se crearon tres nuevas instituciones de suma
importancia: el Instituto Nacional Indigenista (4 de diciembre de 1948), tenía
como principal objetivo armonizar y conjuntar la acción de las diversas
agencias gubernamentales para le mejoramiento económico, social, educativo y
culturar de los indígenas; el
Instituto Nacional de la Juventud (15 de mayo de 1950), se creó con el
propósito de estudiar los problemas juveniles, buscar medidas para resolverlos
y dar orientación en la vida social; y el Instituto Nacional de Bellas Artes
(1o. de enro de 1947).
A pesar de los logras antes
mencionados, en el sexenio alemanista la alfabetización decayó lamentablemente,
no se dio la debida atención a la cuestión indigenista, y la enseñanza agrícola
y la escuela rural tampoco recibieron la ayuda necesaria. Y a pesar de las
cuantiosas construcciones, el presupuesto destinado al sector educativo
disminuyó en relación con el de Ávila Camacho. En 1947, el presupuesto
educativo representaba el 14.21% del presupuesto federal, en tanto que el
último año del régimen de Ávila Camacho representaba el 17.48% . En el último
año del gobierno de Alemán, el presupuesto educativo baó al 10.96%.
Bibliografía
Manuel Ávila Camacho
50°
presidente de México: Manuel Ávila Camacho
Fecha de gobierno: Del 01 de diciembre de 1940 al
30 de noviembre de 1946.
Partido Político: Partido de la Revolución Mexicana
(PRM)
Lugar y fecha de nacimiento: 24 de abril de 1896 en
Teziutlán, Puebla.
Lugar y fecha de fallecimiento: 13 de octubre de
1855 en Huixquilucan, Estado de México.
Fue militar y político
mexicano que obtuvo la silla presidencial de la República Mexicana en un
periodo de seis años.
Sus padres
fueron:
* Manuel
Ávila Castillo
* Eufrosina
Camacho Bello
Estudió en
la ciudad de Puebla y cuando era adolecente ingresó al ejército. A la edad de
15 años se unió a las fuerzas maderistas (los que apoyaban a Francisco I.
Madero). Su primer combate fue en 1914 cuando tenía 18 años de edad y luchó
contra los revolucionarios que apoyaron a Victoriano Huerta en la Sierra de
Puebla.
En 1920
alcanzó el grado de coronel y obtuvo el cargo de jefe del estado mayor de
Lázaro Cárdenas quien en ese entonces era jefe militar y gobernador del estado
de Michoacán. Es importante saber que Manuel Ávila y Lázaro Cárdenas se
hicieron muy buenos amigos.
Es importante saber que
algunos meses antes de que Cárdenas concluyera con su administración se desató
la carrera de la sucesión para lanzar a los candidatos que competirían por la
silla presidencial. Los postulados por el Partido Nacional Revolucionario
(PNR), lo que hoy en día se conoce como “Partido Revolucionario Institucional”
fueron Manuel Ávila Camacho y Francisco J. Múgica. Y los que estaban en contra
de Cárdenas postularon a Juan Andreu Almazán por el Partido Revolucionario de
Unificación Nacional.
La historia
señala que Cárdenas decidió apoyar a su amigo Manuel Ávila Camacho porque era
un militar centrado y preparado, moderado y trabajador que siempre demostró
entrega y patriotismo por su país. Debido a lo anterior, Múgica renunció a su
precandidatura y el único que quedó como candidato oficial fue Manuel.
Finalmente
después de una extensa elección para el puesto presidencial y bajo sospechas de
fraude electoral, el ganador fue Manuel Ávila Camacho el día 07 de julio de
1940. El 15 de septiembre de 1942 Manuel convocó a una Asamblea de para un
acercamiento nacional e invitó a todos los que habían sido presidentes de
México en el pasado para dialogar porque él sabía que todos tenían diferentes
formas de pensar y de ver las cosas.
En el gobierno de Manuel
se perdió la educación socialista y se creó el Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Educación (SNTE).
Durante su
gestión realizó lo siguiente:
– Vicente
Lombardo Toledano era quien dirigía la Secretaría General de la Confederación
de Trabajadores de México (CTM) pero fue remplazado por Fidel Velázquez.
– Se decretó la Ley del
Seguro Social y se creó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la cual
hoy en día es una institución gubernamental autónoma dedicada a brindar
servicios de salud y seguridad social a todos los mexicanos que estén afiliados
a ésta conocidos como “derechohabientes”. Se fundó el 19 de enero de 1943 por
decreto del presidente de México, Manuel Ávila Camacho.
*En cuanto a la
educación realizó lo siguiente:
– Dio
prioridad en nivel de importancia a la educación ya que reformó el artículo 3°
de la Constitución Mexicana.
– Creó el Instituto de Capacitación para Maestros en Servicio.
– Realizó una intensa campaña de alfabetización.
– Creó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el cual es un grupo magisterial mexicano más grande de Latinoamérica que une a los maestros que trabajan y que son dependientes de la Secretaria de Educación Pública.
– Creó el Instituto de Capacitación para Maestros en Servicio.
– Realizó una intensa campaña de alfabetización.
– Creó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el cual es un grupo magisterial mexicano más grande de Latinoamérica que une a los maestros que trabajan y que son dependientes de la Secretaria de Educación Pública.
Es
fundamental saber que la educación fue un punto clave para que se diera la
unidad nacional, así como también ayudó a la economía del país porque desde que
se creó el sindicato antes mencionado, se prepararon a muchos maestros para
desempeñar un trabajo eficiente y productivo.
Debido a eso
el gobierno de Manuel Ávila Camacho creó más escuelas públicas y privadas en
México, esto ayudó a que se diera un incremento en las instalaciones,
actividades educativas y que aumentaran los niveles educativos.
– Creó el
Centro de Cultura Superior.
– El Colegio Nacional.
– El Seminario de Cultura Mexicana.
– La Comisión de Investigación Científica.
– El Colegio Nacional.
– El Seminario de Cultura Mexicana.
– La Comisión de Investigación Científica.
Art. 3
CONTENIDO: Plantea que
la educación que imparta el Estado -Federación, Estados, Municipiostenderá a
desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en
él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad
internacional en la independencia y en la justicia. El criterio que orientará a
dicha educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa
y, basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la
ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
La educación que imparta
el Estado-Federación, Estados, Municipios-tenderá a desarrollar armónicamente
todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la
Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y
en la justicia.
I.- Garantizada por el
artículo 24 la libertad de creencias, el criterio que orientará a dicha
educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y,
basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia
y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
Además:
a).- Será democrático, considerando la
democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político,
sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico,
social y cultural del pueblo;
b).- Será nacional en
cuanto - sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de
nuestros problemas al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de
nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia
económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y
c).- Contribuirá a la mejor convivencia
humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando
junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la
familia, la convicción del interés general de la sociedad cuanto por el cuidado
que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de
todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de sectas, de grupos, de
sexos o de individuos.
II.- Los particulares
podrán impartir educación en todos sus tipos y grados. Pero por lo que
concierne a la educación primaria, secundaria y normal (y a la de cualquier
tipo de grado, destinada a obreros y campesinos) deberán obtener previamente,
en cada caso, la autorización expresa del poder público. Dicha autorización
podrá ser negada o revocada, sin que contra tales resoluciones proceda juicio o
recurso alguno;
III.- Los planteles particulares dedicados a
la educación en los tiempos y grados que especifica a la fracción anterior
deberán ajustarse, sin excepción, a lo dispuesto en los párrafos inicial I y II
del presente artículo y, además, deberán cumplir los planes y los programas
oficiales;
IV.- Las corporaciones religiosos, los
ministros de cultos, las sociedades por acciones que, exclusiva o
predominantemente, realicen actividades educativas y las asociaciones o
sociedades ligadas con la propaganda de cualquier credo religioso no
intervendrán en forma alguna en planteles en que se imparta educación,
primaria, secundaria y normal y la destinada a obreros o a campesinos; V.- El
Estado podrá retirar discrecionalmente, en cualquier tiempo, el reconocimiento
de validez oficial a los estudios hechos en planteles particulares;
VI.- La educación
primeria será obligatoria; VII.- Toda la educación que el Estado imparta será
gratuita; VIII.- El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la
educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias, destinadas a
distribuir la fundación social educativa ente la Federación, los Estados y los
Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio
público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan
o no hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos
que las infrinjan.
Jaime Torres Bodet
Escritor mexicano, nació en 1902 en la Ciudad de México; cayendo en la
magia de la literatura se adentró en ella haciendo volar su imaginación y
ampliando sus conocimientos en distintas ramas. Estudio en las escuelas
Normal, Nacional Preparatoria, de Jurisprudencia y en la Facultad de Altos
Estudios de la Universidad de México.
Obtuvo diferentes cargos, el primero fue de
secretario personal del Rector de la Facultad de Altos Estudios de la
Universidad de México en 1921, después fue nombrado jefe de departamento de
bibliotecas de la Secretaria de Educación en 1922, obtuvo clases como maestro
de literatura en la Facultad de Altos Estudios. En 1929 ingresó, por oposición,
en el Servicio Exterior, ocupando el cargo de secretario en la Legación
mexicana en Madrid y en París. En 1934 regresó a América como encargado de
negocios en Buenos Aires y, al año siguiente, cruzó de nuevo el Atlántico
convertido ya en primer secretario de la embajada de México en Francia.
Tras un período mexicano, durante el cual
ocupó, en 1936 y 1937, la jefatura del Departamento Diplomático de la
Secretaría de Relaciones Exteriores, pasó a ser encargado de negocios en
Bélgica (1938) y, de nuevo en México, secretario de Educación Pública entre
1943 y 1946, puesto desde el que promovió la Campaña Nacional contra el
Analfabetismo (1944-1946), estableció el Comité Federal del Programa de
Construcción de Escuelas (1945) y fundó el Instituto Nacional de Capacitación
del Magisterio.
Se hizo cargo luego, en 1946, de la Secretaría de
Asuntos Exteriores, representando a México primero en la Conferencia
Interamericana de Quintandinha (Brasil, 1947), que estableció el Tratado
Interamericano de Asistencia Recíproca, y, después, en la IX Conferencia Internacional
Americana de Bogotá (1948), que aprobó la Carta de la Organización de Estados
Americanos. En 1948, su carrera diplomática encontró un refrendo internacional
cuando fue elegido para el cargo de director general de la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO), puesto que había de
ocupar hasta 1952.
Es considerado segundo Secretario de Educación Pública que ha dejado
mayor huella en la Educación con sus múltiples innovaciones y realizaciones en
el sistema educativo y en el área de la filosofía y pedagogía que apoyaron la
educación del país. Él fue el autor del texto del artículo 3° constitucional,
el cual sigue vigente; ha trascendido y ha mantenido casi por completo igual el
texto por sus valores y principios.
El pensamientos humanista de Torres Bodet es considerado de dos
momentos; el primero, es el trabajo desarrollado para cambiar el sentido
socialista del artículo tercero de la Constitución Mexicana al final del primer periodo como secretario
de Educación Pública y, el segundo momento es cuando Torres Bodet está al
frente de la dirección de la UNESCO.
En 1946, en la última fase de su mandato como Secretario de Educación
Pública, Torres Bodet propuso realizar un anhelo, que como lo confiesa en sus
memorias, desde el inicio de su administración en diciembre de 1943 tenía en
mente al igual que el presidente Manuel Ávila Camacho: la reforma del Artículo
3º que garantizaba que la educación que impartiera el Estado debía ser
socialista
Así, lo que vemos en el texto del artículo tercero
"socialista" de 1934, es que de entrada aparece la adjetivación de
"... la educación que imparta el Estado será socialista, y además de
excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para
lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita
crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida
social"
Por el contrario, la noción de educación a la que hará referencia Torres
Bodet , alude principalmente a un cambio en la concepción que se marcaba en el
Artículo 3º de la Constitución, de 1934. Ya no será una educación dirigida a un
fin específico o para un sector de la sociedad en particular, sino que se
refleja una concepción de educación que se caracteriza principalmente por la
formación moral del individuo, encaminada hacia el bien y la justicia. Más que
una somera tarea de ilustración, o la simple habilitación de oficios y
profesiones por el carácter de emergencia que vive el país, se piensa que la
educación que logre la "unidad nacional" será aquella que "...
valora nuestra propia alma, estime la eficiencia de las virtudes y reconozca el
lastre de los defectos"
También, alude ésta noción a pensar la educación como un bien social de
derechos y obligaciones en el que los intereses particulares o de grupo se
subordinen a los de la comunidad y de la Patria. Esta subordinación estará
justificada en el sentido de que los valores y las virtudes que el individuo va
a adquirir en su formación integral, es decir en su educación, provienen de la
Patria puesto que no se improvisan, sino que se forjan en los hogares y en la
escuela, por lo que ésta debe estar fuera de "tempestades políticas".
Estas tres características de la educación: la formación del individuo
en su integridad, la aptitud para el bien, y su correspondencia social de
derechos y obligaciones, permite pensar a Torres Bodet a la enseñanza como el
"modelaje" del individuo, en donde las materias primas son los
alumnos; y los elementos que le dan cohesión, son los valores, el
equilibrio de la libertad, la capacidad para apreciar, la enseñanza a querer la
vida en lo generoso y lo verdadero, para el logro del hombre libre o lo que es
lo mismo, la creación de la personalidad responsable, enérgica, valerosa, con
rigor en las pasiones y la valentía en las pasiones injustas contra los demás.
Si la enseñanza se da de esta manera, la educación realizaría su fin último que
es la defensa de los principios de justicia, paz y libertad.
Los postulados que el concepto de educación propuesto por Torres Bodet
se encuentran inmersos en un ámbito que debe retomarse de la necesidad que él
prevé de cambiar el sentido de la educación. Esta necesidad de cambio, se
ve reforzada por la presencia de nuevos horizontes referenciales
"externos", como lo fue la realización de la Conferencia en la que se
creó la UNESCO como un organismo internacional de apoyo a la educación, la
ciencia y la cultura de los pueblos al terminar la segunda guerra mundial.
La educación para Torres Bodet debía estar cimentada sobre todo en
valores generales que en lugar de separar a los mexicanos, los hicieran
sentirse aludidos por igual. Así lo expresa en su primera intervención pública
al referirse al trabajo que se propone realizar al frente de la SEP, en busca
de la "unidad nacional". Dice Torres Bodet: "... una prueba de
fe en lo que se propone emprender la Dependencia que ha sido puesta a mi cargo;
pero, más aún, en lo que unos y otros conseguiremos si trabajamos unidos,
estrechamente, bajo el auspicio de los valores espirituales de solidaridad, de
conciliación y de patriotismo que deben servirnos de guías en nuestra cruzada
de educación". Como se desprende de ésta cita, la educación para Torres
Bodet se finca en valores espirituales generales que al mismo tiempo van a dar
coherencia a las acciones de política educativa que emprenderá durante su
administración.
Contrariamente a la idea del "combate de ideas y doctrinas",
que se expresaba en el artículo socialista de la educación, el secretario de
educación está proponiendo una educación que permita con el trabajo de todos
los mexicanos lograr la igualdad y la conciliación que no podían darse desde
los tiempos de la Revolución Mexicana. Por eso mismo, si la educación ha de
unir en lugar de separar, piensa Torres Bodet que: "... hemos de hacer de
la educación un baluarte inexpugnable del espíritu de México, habremos de
comenzar por eliminar toda agitación malsana de sus recintos".
La educación debe entonces tener como uno de sus primeros requisitos el
de englobar todo lo mejor del pueblo de México que son sus valores, para que la
nación se vea unida y no exista la posibilidad de la división. Esta necesidad
no es un capricho del gobierno en turno sino que desde la óptica de Torres
Bodet, responde a los intereses más legítimos del pueblo. Él lo expresa de la
siguiente manera: "Todos estos ideales y esos anhelos se oponen
irremisiblemente a la dictadura de la violencia. No es sólo el gobierno, es el
alma de nuestro pueblo la que reclama la urgencia de suscitar una educación
encaminada hacia el bien y hacia la justicia. Es el alma de nuestro pueblo la
que nos manda".
Bibliografía
Luciano Cano
Bárcenas (2006). “Jaime Torres Bodet”. Universidad Autónoma del Estado de
México. Revisado el 24/10/2015 en http://www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/mexico/bodet.htm
jueves, 22 de octubre de 2015
Lázaro Cárdenas y la
Educación Socialista
México fue gobernado entre 1934 y
1940 por el presidente Lázaro Cárdenas del Río. El gobierno cardenista se rigió
por primera vez, además de por la Constitución y las leyes reglamentarias, por
un Plan Sexenal de Gobierno que tenía como pilares fundamentales: la defensa de
los recursos naturales del país, la aplicación de las leyes laborales a favor
de los derechos de los trabajadores, el reparto de tierras en forma de ejidos y
la reforma educativa que implantó la escuela socialista.
Los detractores de Cárdenas lo
acusaron de encabezar un gobierno dictatorial, vertical, paternalista y
populista. En este documento, y con base sólo en documentos de la época,
analizo cómo el cardenismo intentó educar a los niños mexicanos en el ejercicio
de la democracia, a través de la escuela socialista. Los defensores de la
escuela socialista, Alberto Bremauntz por ejemplo, contra quienes la atacaron
entre otras cosas por “impía e inmoral”, que iba a arrancar a los niños de las
familias para entregarlos a un Estado socialista, sostuvo que la nueva escuela
no iba a ser la constructora del socialismo en México, pero sí iba a ser la
“modeladora” de nuevas formas de pensamiento de los niños, necesarias para
preparar el cambio que realizarían cuando ellos fueran adultos y dirigieran los
rumbos del país. Uno de los ejes centrales de la escuela socialista, fue
inculcar, tanto en la práctica como en la teoría, la subordinación que debía
haber de los intereses individuales frente a los del grupo.
El grupo, y no el individuo,
debía dirigir los rumbos de la escuela socialista, del sindicato de obreros y
trabajadores públicos como eran los maestros, del comisariado ejidal y demás
organizaciones sociales. En el plano escolar y con la reforma de 1934 que
impuso la educación socialista en México, los documentos aquí analizados
muestran cómo se inculcó esto en las escuelas elementales de entonces,
especialmente a través de los textos escolares escritos ex profeso para la
escuela socialista de 1934-1940. Aquí abordo los diversos actores sociales que
participaron en esta reforma, en favor y en contra, partiendo del contexto
histórico en el que se desarrolló la reforma educativa de 1934.
Las elecciones para la sucesión
presidencial de 1934, fueron dirigidas y controladas por el Partido Nacional
Revolucionario (PNR), partido político convertido en partido oficial desde su
creación en 1929 y que gobernó al país, con cambios en su nombre y estructura,
hasta el 2000.2 La creación del PNR atendió a la necesidad de formar un órgano
político nacional lo suficientemente fuerte para que hiciera frente a los
diversos cacicazgos que existían a lo largo y ancho del país, y que amenazaban
la estabilidad social que se requería para pasar del “poder de los hombres al
de las instituciones”, y acabar así con la amenaza de la violencia y las
confrontaciones peligrosas que hasta entonces se estaban dando, y que podían
dar al traste con la paz nacional y con los programas económicos que se
requerían para que México entrara con paso firme al mundo moderno y desarrollado
del capitalismo en expansión.
El PNR elaboró el primer Plan Sexenal del
Gobierno del México posrevolucionario con el propósito de desarrollar una
política social, económica y administrativa que hiciera realidad los ideales y
postulados de la revolución iniciada en 1910, y “por hacer justa la vida de
relación entre los hombres”. En el Plan se escribe con todas sus letras el
carácter regulador del Estado de las actividades económicas de la vida
nacional, esto le acarreará al gobierno cardenista el título de autoritario y
dictatorial entre sus opositores. En el Plan: “…franca y decididamente se
declara que en el concepto mexicano revolucionario, el Estado es un agente
activo de gestión y organización de los fenómenos vitales del país; no un mero
custodio de la integridad nacional, de la paz y el orden públicos” (Partido
Nacional Revolucionario, 1937, pp. 4-5). Se trataba de imponer en México un
hiperpresidencialismo, en palabras de Sartori.
El Plan Sexenal sería un programa
mínimo de acción al que el ejecutivo debía sujetarse y, de ser posible,
rebasarlo en beneficio de los que más necesitaban. Esto hizo a los detractores
del gobierno cardenista calificarlo de populista y demagógico, a los que sus
defensores argumentaban que no era populista, sino popular. Se iban a hacer
transformaciones profundas en la vida nacional, de tal manera que cambiarían
las relaciones sociales y el régimen de producción. Esto, y el calificativo de
socialista que algunos le dieron a la Revolución de 1910 y a la Constitución de
1917, hizo que quienes podrían perder sus posiciones sociales privilegiadas,
temieran que México realmente cambiara su régimen socioeconómico al decirse que
el cardenismo era un gobierno socialista que iba a llevar al país al comunismo
pleno.
En el periódico El Nacional
(México, D. F. 29 de octubre de 1934), se narró con detalle lo sucedido el
domingo 28 de octubre, día en el que se dio una gran manifestación popular de
apoyo a la reforma. Esta manifestación fue convocada por los líderes del PNR y
a ella asistieron infinidad de organizaciones de obreros, campesinos,
servidores públicos, por supuesto, maestros, que juntos desfilaron frente a
Palacio Nacional en la ciudad de México. En el balcón central estuvo el
presidente Abelardo L. Rodríguez, acompañado por Aarón Sáenz, Jefe del
Departamento Central del Distrito Federal y otros personajes de la política de
entonces. Cárdenas, ya como Presidente electo, miró pasar esta manifestación en
el edificio de las oficinas del PNR. En los documentos respectivos, se dijo que
habían desfilado 150,000 personas que iban desde los 15 hasta los 80 años de
edad, y que la marcha había durado seis horas.
Todos los que presenciaron la marcha, leyeron
infinidad de mantas y consignas en apoyo a la reforma educativa. Algunas
pancartas fueron muy agresivas contra el clero católico, ejemplo: “El clero
debe ser aplastado sin miedo y combatido sin miramiento, porque él ha llenado
de suciedad al mundo”, “El clero hace esclavos. La Escuela Socialista hace
hombres libres”, “El Bloque Izquierda del Magisterio pide a Monseñor Gómez
Morín3 organice su Universidad Católica. El Estado fundará la Socialista”,
“Madres: la Escuela Socialista hará que vuestros hijos os respeten por
convicción, no por miedo al diablo”, “Expulsando al cura, México se cura”, “No
esperemos del cielo lo que debemos disfrutar en la tierra”. Pancartas en las
que se pedía por la construcción de un México justo y equitativo: “La ciencia
debe estar al servicio del pueblo”, “El proletariado necesita pan: no Doctores
‘Honoris Causa’”, “Queremos una distribución social de la riqueza”, “El
socialismo nos hará verdaderos hermanos”, “El socialismo acabará con la
explotación del trabajador”, “La Escuela Laica hacía burgueses; La Socialista,
hombres honrados”. El alto clero católico nuevamente no tardó en responder a
los ataques abiertos que se hicieron a la Iglesia cató- lica en esta
manifestación de apoyo al gobierno próximo de Cárdenas, en especial a la
escuela socialista, y el 12 de diciembre de 1934, recordemos lo que ese día
significa para el pueblo católico mexicano, a escasos días de que Cárdenas
había tomado el poder (1º. de diciembre de 1934), Leopoldo Ruiz y Flores,
arzobispo de Morelia quien estaba exiliado de México y vivían entonces en
Texas, escribió una carta pastoral que se difundió en muchas iglesias cató-
licas. En ese documento el arzobispo atacó la escuela socialista, desconoció la
legitimidad de la Constitución y amenazó con excomulgar a los padres que
enviaran a sus hijos a la escuela socialista, confundiéndolos y atemorizándolos,
más a los padres humildes e ignorantes que no tenían dinero para comprar
indulgencias y salvarse de la excomunión.
En la sesión realizada por el PNR
el 6 de diciembre de 1933 en Querétaro, el general Lázaro Cárdenas del Río fue
declarado candidato presidencial del Partido Nacional Revolucionario. En el
discurso que Cárdenas pronunció al aceptar la candidatura, habló del control
que su gobierno tendría de la política y la economía nacionales, de la labor de
unión que haría entre todos los mexicanos, y de asumir de manera total la
responsabilidad que significaba la presidencia, en caso de llegar a ella.
También habló de: solicitar la cooperación de la experiencia de los viejos y
acreditados jefes de la Revolución; pues no considero moral, ni justo, eliminar
ese factor de encauzamiento de las actividades sociales, tan sólo en atención a
falsos pudores de independencia y a la crítica acerba que la torpeza y la
necedad invocan como argumentos incontrastables cuando censuran nuestra
disciplina de partido y nuestro espíritu de cuerpo, siendo que en el fondo de
esa crítica no hay más que el deseo de dividir a los hombres de la Revolución,
para debilitar al Gobierno proveniente de ella y especular con nuestras
disensiones (Cárdenas, 1978ª, p. 110).
Cárdenas llamaba a todos,
gobernantes y gobernados, en nombre de la revolución, avisaba el ejercicio de
un gobierno disciplinado y unido con quienes antes habían gobernado al país
desde la presidencia, en clara alusión a Plutarco Elías Calles. Unión y disciplina
que terminó de manera abrupta y escandalosa cuando Calles empezó a criticar
duramente las acciones realizadas por el gobierno cardenista como lo fue la
política laboral y agraria puesta en marcha, situación que a muchos hizo temer
una nueva era de violencia. Finalmente se controló esta situación que culminó
cuando el gobierno federal ordenó la expulsión de Calles del país en 1936,
acompañado con algunos otros de sus seguidores, considerados todos como
enemigos del mismo Cárdenas y de su gobierno.
Con respecto a la escuela
socialista, para Cárdenas era un medio para unificar conciencias, formas de
pensar y percibir el mundo, tanto el que corresponde a la naturaleza como a la
sociedad, de esto se haría cargo el Estado de manera exclusiva. Cárdenas mismo
se declaró enemigo de que la educación estuviera en manos del clero, en uno de
sus discursos dijo enfáticamente “...no permitiré que el clero intervenga en
forma alguna en la educación popular, la cual es facultad exclusiva del
Estado”. Palabras pronunciadas en el discurso emitido por Cárdenas el 21 de
junio de 1934 en Gómez Palacio, Durango, durante su gira como candidato
presidencial del PNR. La iglesia católica se opuso a esta postura de que sólo
el Estado fuera quien dirigiera la educación en México, y en nombre de la
libertad de enseñanza pedía seguir interviniendo en la educación de la niñez a
través de las escuelas religiosas.
Estas solicitudes fueron negadas por el
gobierno cardenista, aunque la iglesia católica se daría sus mañas, abiertas
unas y encubiertas otras, para seguir pesando en la conciencia de los mexicanos
fuera de los recintos de las iglesias, como lo eran las propias casas de los
creyentes y las escuelas religiosas fundadas al margen de las leyes mexicanas.
Cárdenas propugnaba por una enseñanza
utilitaria y colectivista, así lo dijo en el discurso que pronunció en Durango
el 30 de junio de 1934: (una escuela) que prepare a los alumnos para la
producción, que les fomente el amor al trabajo como un deber social; que les
inculque la conciencia gremial para que no olviden que el patrimonio espiritual
que reciben está destinado al servicio de su clase, pues deben recordar
constantemente que la educación es sólo una aptitud para la lucha por el éxito
firme de la organización (Cárdenas, 1978ª, p. 133).
Una escuela distinta a la que
preconizaba el egoísmo personal y el triunfo de los más fuertes, el predominio
del privilegio y la posición social; una escuela nueva que escuchara a todos y
que reconociera el derecho de todos como iguales, una escuela en donde todos
tuvieran voz y voto, una escuela que se cuidara mucho de volver a formar una
nueva casta de “privilegiados por la cultura”, en donde lo mejor del
proletariado, “la crema del proletariado”, pasara a ser un rico bocado “para el
gusto de la burguesía”.
Estos conceptos y otros más vertidos por el
presidente Cárdenas, y las acciones que llevó a cabo durante su mandato como
fue realizar el mayor reparto de tierras que se hizo en toda la historia de
México a favor de los campesinos, proteger y defender los derechos de los
trabajadores establecidos por las leyes laborales, aplicar la reforma educativa
aquí analizada, decretar la expropiación del petróleo y de los ferrocarriles,
todo esto hizo que Cárdenas y su gobierno ganaran muchos y peligrosos enemigos,
algunos lo ataca ron de manera abierta como lo hicieron varios pensadores de la
época, entre ellos Samuel Ramos, Luis Cabrera, Jorge Cuesta, Rubén Salazar
Mallén, Antonio Caso y otros intelectuales más destacados y reconocidos de ese
tiempo. Periodistas como Pedro Gringoire (seudónimo de Gonzalo Báez Camargo),
Gildardo F. Avilés, Pedro Zuloaga, Salvador de Madariaga y otros más, también
criticaron duramente a Cárdenas a través de los periódicos de entonces.
Hubo empresarios que igual se
opusieron a las políticas económicas del gobierno cardenista, como fueron los
regiomontanos que en 1936 se declararon en paro patronal, y a quienes el mismo
Cárdenas les dijo en sus famosos 14 puntos: “Los empresarios que se sientan
fatigados por la lucha social, pueden entregar sus industrias a los obreros o
al gobierno. Eso es patriótico, el paro no” (Cárdenas, 1978ª, p. 192). Otros
más que se opusieron de manera menos abierta y desde los púlpitos de las
iglesias de los pueblos, fueron los sacerdotes católicos. Con respecto a la
reforma educativa que implantó en México la educación socialista durante el
gobierno cardenista, el Partido Comunista de México (PCM) y muchas
organizaciones y personajes de la época, exigieron se definiera claramente en
qué consistía dicha reforma a la que se le había llamado educación socialista,
así como la metodología conveniente para llevarla a cabo, haciendo también sus
propias propuestas como actores activos que fueron los partidos políticos de
entonces, participando no sólo en la definición de los nuevos rumbos de la
educación, sino en toda la política cardenista.
Los profesores se agruparon en
una gran organización sindical: el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de
la República Mexicana (STERM), en el que se adoptó como uno de sus lemas ser un
ejército cuyas armas serían la ciencia y el trabajo, poner la ciencia al
servicio de la técnica, luchar contra la ignorancia, la superstición y la
desigualdad social, formar mentalidades libres a salvo de dogmas y prejuicios
irracionales, un profesorado constructor de una patria para todos, orgulloso de
su labor social. La escuela fue vista por los profesores convencidos de la
reforma, como medio para la construcción de una mejor sociedad.
Este sindicato realizaba diversas actividades
para capacitar ideológica y pedagógicamente a sus miembros, entre estas
actividades estaban las conferencias que unos mentores daban a otros menos
capacitados, por ejemplo, sobre la historia de México y, de manera especial,
sobre la historia de la educación en México. Las explicaciones giraron
alrededor de la lucha de clases como motor de la historia, y de la necesidad de
terminar con la explotación capitalista que entonces se vivía. Obvio que estas
medidas y otras más, hicieron temer un cambio de rumbo en la historia del país
hacia al socialismo, primero, y hacia el comunismo, después, y que la reforma
educativa se convirtiera, contrario a sus propósitos originales, en un medio de
lucha y confrontación entre los diversos sectores sociales: los que se veían favorecidos
por la reforma y los que se veían amenazados en sus intereses económicos e
ideológicos por esa misma reforma.
La reforma educativa trajo
consigo la necesidad de hacer nuevos libros para las escuelas cuyos contenidos
y métodos estuvieran de acuerdo con la educación socialista implantada. Libros
que se identificaran con las tendencias socialistas de la educación, y para
ello se propuso formar un programa editorial y una comisión editora integrada
por “escritores revolucionarios”, que escribieran y dictaminaran libros al
servicio de la causa socialista de la nueva escuela, sin descuidar los
lineamientos estipulados por la pedagogía moderna. Libros ideológica y
pedagógicamente distintos y nuevos, de ser posible gratuitos y al alcance de
todas las posibilidades económicas.
Se recomendó quitar de las
escuelas los libros que se estaban usando, especialmente los de lectura y
literatura, poblados de personajes fantásticos, que domesticaban al lector
inculcándole sentimientos de resignación frente a la condición social en la que
se vivía, libros en los que se presentaba una sociedad idílica en la que
reinaba la armonía entre las clases sociales. Estos contenidos debían ser
reemplazados por lecturas realistas, que mostraran al lector el mundo sin
disfraces ni matices que lo ocultaran o lo tergiversaran.
En los libros anteriores, cuando
se hablaba de trabajadores y patrones, éstos convivían armónicamente, lo mismo
que sus hijos. Una sociedad ideal y fantástica de ayuda mutua en la que los
patrones pagaban lo justo a los trabajadores, quienes alegremente trabajaban lo
que debían trabajar Una sociedad sin conflictos ni enfrentamientos, donde los
hijos de los campesinos convivían y eran amigos de los hijos de los hacendados,
lo mismo que los hijos de los trabajadores de las fábricas jugaban con los
hijos de los dueños de las empresas. Hombres y niños ricos que caritativamente
ayudaban a los pobres obsequiándoles lo que ellos ya no necesitaban. Los nuevos
libros escolares debían integrar un concepto de patria distinto, ya no un
concepto abstracto, lejano, digno sólo de veneración y sacrificio, sino una
patria por la que se debía luchar y trabajar hasta lograr la independencia
económica y política de México, sólo así se lograría una patria próspera y
moderna. Se necesitaba de nuevos libros que conectaran a los alumnos con su
realidad, que les ayudaran a la conformación de una conciencia social al mismo
tiempo que al crecimiento de su cultura; para ello la Secretaría de Educación
formaría una comisión editora que revisaría y aprobaría los libros cuyos
métodos, contenidos científicos e ideológicos fueran adecuados a la reforma.
Asimismo se invitaría a los
mismos maestros a que escribieran esos libros, ya no los autores de siempre,
consentidos por las editoriales privadas, y que gracias a ello habían logrado
una buena posición social. Para cumplir con esta tarea de editar nuevos libros
acordes con los contenidos y propósitos de la escuela socialista, la Secretaría
de Educación formó una comisión revisora y editora de nuevos textos escolares.
Entre estos libros sobresale la serie titulada Serie “SEP” Escuela Socialista
escrita para los alumnos de las escuelas primarias urbanas, y la serie escrita
por el profesor Gabriel Lucio titulada Simiente, hecha para los niños de las
escuelas primarias rurales.
Ambas series estaban integradas
por libros graduados en sus contenidos y extensiones de las lecturas, también
se incluyeron ejercicios de comprobación, tal como lo establecía la pedagogía
moderna, asimismo estaban sencillamente ilustrados para hacer más objetiva la
enseñanza. Entre los profesores sobresalientes de entonces, se cita a Rafael
Ramírez tanto por su labor pedagógica como maestro, como por su tarea
organizativa al frente de las misiones culturales, y también por su papel como
escritor de textos escolares, autor de una serie de libros para las escuelas
rurales. A la manera como se hizo el Plan Sexenal de Gobierno que enmarcaría la
política del gobierno cardenista, Rafael Ramírez escribió el Plan Sexenal
Infantil, una serie de cuatro volúmenes para los diversos grados de las
escuelas primarias, en este caso las primarias rurales.
Libro de Lectura para el Ciclo
Intermedio de las Escuelas Rurales, por considerarlo un texto escolar clave
para el asunto que aquí me interesa: la formación de los niños en las escuelas
en y para la democracia. El ciclo intermedio comprendía el tercero y cuarto
años de primaria. Este libro está hecho como un instructivo práctico de cómo se
debía organizar una sociedad en democracia, una sociedad integrada por niños y
adultos, por hombres y por mujeres, por hombres que sabían muchas cosas porque
habían sido educados en una escuela, y por hombres que eran analfabetas y que
nunca habían tenido la oportunidad de asistir a la escuela, pero que poseían
conocimientos prácticos y útiles de gran valor. Una sociedad heterogénea que se
unificaba en el derecho de todos a participar de manera activa en la conducción
del grupo, y en el que todas las opiniones eran escuchadas y evaluadas para su
útil aplicación.
Según el autor, este libro había
sido elaborado para empujar a los pequeños lectores a la acción, sus contenidos
reflejan la vida diaria de los niños campesinos y los orienta hacia una
sociedad más justa y provechosa para todos. Integra a los niños en las
preocupaciones de los mayores, e incorpora la escuela a la comunidad, de tal
manera que deja de vérsele como una institución separada del resto social. La
acción se desarrolla en un pequeño pueblo campesino llamado “El porvenir”, que
de alguna manera nos lanza hacia el futuro que se esperaba para los niños de la
escuela socialista.
El trabajo en la escuela era
siempre en grupo, los niños eran dirigidos por el maestro quien también se
encargaba de alfabetizar y orientar a sus padres en sus demandas sociales como
lo fueron la tierra y el ejido. Todos los problemas eran discutidos y resueltos
en asambleas de distinto tipo; algunas comprendían a todos los pobladores de
“El porvenir”, incluidos los niños, otras sólo incluían a los padres, otras a
todos los alumnos de la escuela, niños y niñas de diversas edades, otras, sólo
a los niños y niñas de cada grupo o grado, pero todo era resuelto en asambleas
públicas. Los niños, igual que los adultos, debían hacer un Plan de Trabajo
para seis años que comprendiera todos los asuntos inherentes no sólo a la
escuela, sino al pueblo entero. Los asuntos comprendían la casa, que incluía
especialmente la salud personal, la escuela y la comunidad. Lugar importante tenía
la limpieza y la economía de cada ámbito social.
Conclusiones
Hoy que, de manera reiterada y
por todos lados, se dice que México ha ingresado a una nueva democracia, aunque
hasta hoy sólo se puede hablar de una democracia electoral manifestada en las
elecciones de 2006, que por cierto fueron muy criticadas y que tienen dividido
al país, es conveniente revisar la historia de nuestro país, en este caso, la
historia de la educación en México, para conocer lo que en ella se ha hecho
respecto a la democracia, como fue el caso de lo realizado por la educación
socialista durante el cardenismo, en la que se trató de implantar desde las
escuelas no sólo una democracia electoral, sino implantar en los niños el
anhelo de luchar por el logro de una democracia económica que hoy parece estar
muy lejos de ser alcanzada.
Hoy que la educación en México cada día
adquiere más los signos que identifican a una mercancía y que se mueve en un
mercado como cualquiera otra, y que el Estado mexicano se “adelgaza” más en
este terreno para dejar su lugar a la iniciativa privada, vale la pena revisar
lo que se ha hecho en la historia de la educación nacional, recuperar los
valores que en algunas épocas se han inculcado en la formación de los mexicanos
a través de la educación, como fue el caso de la educación socialista puesta en
práctica durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, 1934-1940, cuando el Estado
representado por el gobierno federal, se hizo cargo de la educación elemental
de los mexicanos, como el único y legítimo para ofrecer este servicio,
reconociendo a la educación como un derecho de todos los mexicanos; vigilando y
controlando la educación elemental en México, incluso la impartida por los
particulares, en la cual quedaron excluidos los miembros del clero, no sólo del
católico.
Esto ha dado vuelta para atrás y hoy la
iniciativa privada, laica y religiosa, cada vez está ganando más terreno en el
ofrecimiento de los servicios educativos, haciendo de la educación un elemento
más de selección social. La historia de México hoy parece que va para atrás, al
contrario de lo que los positivistas pensaban, que veían la historia de los
pueblos como un camino a estados de vida social más avanzados, o lo que
estableció el mismo Hegel y el idealismo alemán al hablar de la historia como
el desarrollo ascendente del espíritu absoluto. Espero que hoy no estemos
viviendo una involución social o un retroceso descendente del espíritu; la
historia misma ha mostrado a los mexicanos lo caro que se han pagado estos
“errores históricos”.
Bibliografía
Ponencia presentada en el “Tercer
simposium sobre sociedad y cultura de México y América Latina”, celebrado del 9
al 11 de octubre de 2007 en el Centro de Investigación en Ciencias Sociales y
Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México.
Cárdenas, Lázaro. (1978a).
Palabras y documentos públicos de ... Mensajes, discursos, declaraciones,
entrevistas y otros documentos 1928-1940, vol. 1. México: Siglo Veintiuno
Editores,
S. A. Cárdenas, Lázaro. (1978b).
Palabras y documentos públicos de... Informes de gobierno y mensajes
presidenciales de Año Nuevo 1928-1940, vol. 2. México: Siglo Veintiuno
Editores. S. A..
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