viernes, 20 de noviembre de 2015

Adolfo Ruiz Cortines

52° presidente de México: Adolfo Ruiz Cortines

Fecha de gobierno: 01 de diciembre de 1952 al 30 de noviembre de 1958.
Partido Político: Partido Revolucionario Institucional (PRI)
Lugar y fecha de nacimiento: 30 de diciembre de 1889 en Veracruz, Veracruz.
Lugar y fecha de fallecimiento: 03 de diciembre de 1973 Veracruz, Veracruz.
Su nombre completo fue Adolfo Tomás Ruiz Cortines. Fue militar, contador y político mexicano que ocupó la silla presidencial de la República Mexicana durante seis años.
Sus padres fueron:
* Adolfo Ruiz Tejeda
* María Cortines Cotera
Su padre murió antes del nacimiento de Adolfo, su madre se hizo cargo de él junto la ayuda de su hermana, su abuelo y tíos. Cursó sus estudios básicos en la escuela cantonal La Pastora, después ingresó al bachillerato. Es importante saber que desde muy chico de edad tuvo que dejar un tiempo la escuela porque su familia tenía problemas económicos severos y la muerte de padre provocó que Adolfo tuviera que trabajar para ayudar a su familia económicamente.
Estudió contabilidad en el Instituto Veracruzano pero a finales de 1905 abandonó la escuela para trabajar como ayudante de contador en una empresa comercial de ropa en Veracruz donde trabajó hasta 1912. Al concluir con dicho trabajo decidió dejar Veracruz e irse a la Ciudad de México, rentó un cuarto en una casa de huéspedes. En 1913 se dio la famosa Decena Trágica en 1913, la cual fue un movimiento armado llamado ocurrido el 18 de febrero para derrocar al gobierno de Francisco I. Madero.
En ese mismo año (1913) Adolfo Ruiz Cortines se unió a las filas revolucionarias por la vía civil y participó en la lucha contra la dictadura de Victoriano Huerta. Cuando la Revolución Constitucionalista triunfó en 1914, Adolfo fungió como colaborador de los gobernantes del Distrito Federal, Heriberto Jara y Robles Domínguez. Participó en la Batalla contra los sublevados villistas Tomás Urbina y Manuel Chao, en el Ébano en San Luis Potosí.
A finales de 1915 se casó con Lucía Carrillo y tuvieron 3 hijos. Trabajó como ayudante del Estado Mayor de la brigada de Francisco de Paula Mariel. Logró ascender a capitán primero y participó en la campaña de Tehuantepec.
En 1920 se incorporó al famoso Plan de Agua Prieta, cuyo documento fue proclamado el 23 de abril de 1920 en la ciudad de Agua Prieta, Sonora por Álvaro Obregón, tuvo el apoyo de muchos liberales y se hizo en contra del gobierno de Venustiano Carranza.
En 1926 cuando tenía 37 años de edad, con el grado de “mayor” y siendo el pagador de la Comandancia Militar de México decidió dejar el ejército mexicano. Después fungió como secretario de Treviño en la Secretaría de Industria y Comercio. De 1921 a 1935 fue funcionario en el Departamento de Estadística.
En 1926 fue director de Estadística Nacional. También es importante saber que en 1930 participó en una Convención Nacional de Migración. Entre 1934 y 1935 Adolfo colaboró en el periódico de El Nacional y en la revista el Crisol. En cuanto a su vida personal, en 1935 se divorció de su esposa Lucía Carillo.
En ese mismo año su vida cambió cuando inició su carrera política cuando el general Lázaro Cárdenas lo nombró oficial mayor del Departamento del Distrito Federal y en 1937 fue electo diputado federal por el estado de Veracruz.
En 1939 fue tesorero de la campaña presidencial de Manuel Ávila Camacho. En 1940, Adolfo fue secretario de gobierno del estado de Veracruz y después fue gobernador de la misma entidad federativa. La historia de México señala que Adolfo Ruiz Cortines siempre demostró ser capaz de enfrentar y resolver los problemas que se le presentaron, fue un hombre recto y trabajador, lo cual lo ayudó a ganarse el afecto y respeto de todas las personas por la calidad humana que siempre lo caracterizó. Se casó por segunda ocasión con María Izaguirre a principios de 1941.
De 1941 a 1944 trabajó bajo el cargo de oficial mayor de la Secretaría de Gobernación. Después fue gobernador de Veracruz del año de 1944 a 1948. Como gobernador hizo muchas cosas buenas por dicho estado como:
– La creación del Departamento para Estudios Técnicos.
– Estableció el sistema de riego en La Esperanza, así como la Comisión de Zonificación y Planificación de Veracruz.
– Propuso una reforma especial a la Constitución para permitir que las mujeres tuvieran derecho a votar en elecciones nacionales y municipales.
– Logró mantener baja la corrupción que se daba en diferentes sectores del estado.
– Construyó más escuelas y carreteras, etc.
En el puesto de gobernador destacó por su trabajo ya que conocía las necesidades de las personas y les dio cosas básicas que necesitaba el estado para continuar desarrollándose en muchos sectores.
Miguel Alemán pensó en extender su gobierno cuando éste era el presidente de México pero le fue imposible y tuvo que elegir a un candidato para que contendiera en las elecciones que se aproximaban, escogió a Adolfo Ruiz Cortines porque era el Secretario de Gobernación y pensó que por su edad, no concluiría con su sexenio presidencial y esto haría que Miguel Alemán pudiera reanudar sus funciones como presidente de México por segunda ocasión.
El 14 de octubre de 1951 Adolfo realizó la protesta correspondiente como candidato a la presidencia de México por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en un evento especial realizado en el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes, su lema como candidato fue “Austeridad y Trabajo”.
Su campaña se basó en la decisión de hacer crecer el trabajo para todos los mexicanos y así incrementar la riqueza económica de México. También prometió impulsar la producción agrícola y ganadera, conservar en buen estado los recursos naturales del país y lograr la industrialización de éste para un mayor avance en muchos sentidos, como económicamente, social y culturalmente.
Lic. José Ángel Ceniceros Andonegui.
Nació en la ciudad de Durango. Sus padres se trasladaron a la Ciudad de México en donde hizo sus estudios primarios, ingresó a la Escuela Normal de Maestros, pero provisionalmente suspendió sus estudios para incorporarse a la Revolución Constitucionalista como militar. En 1921 se titula como maestro por la Escuela Normal de México; en 1925, como abogado de la Escuela Libre de Derecho y en 1950 como doctor en Ciencias Jurídicas por la Universidad Nacional Autónoma de México.
Se especializó en derecho penal y se desempeñó como defensor de oficio, agente del Ministerio Público, consultor de la Secretaría de Marina y procurador de Justicia Militar, Subprocurador general de la República, oficial mayor, subsecretario y encargado del despacho de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Se desempeñó como embajador en Cuba (1944-1945) y embajador en Haití (1949-1951)
Profesor Normalista, Licenciado por la Escuela Libre de Derecho y Doctor en Ciencias Jurídicas por la UNAM. Subprocurador General de la República, Subsecretario de Relaciones Exteriores en la administración del General Lázaro Cárdenas y encargado del Despacho (1935). Embajador de México en Cuba y Haití. Fue Secretario de Educación Pública en el gobierno de Ruiz Cortinez (1952-58). Dirigió el periódico El Nacional.

En 1957 se creó el Consejo Nacional Técnico de la Educación, para planificar la educación pública del país.
Durante este sexenio se desarrolló el movimiento Revolucionario del Magisterio encabezado por el Profr. Othon Salazar.
Se incrementó los recursos económicos a instituciones de educación superior. Sin embargo “No hubo grandes avances educativos.”
Biografía

http://biblioweb.tic.unam.mx/diccionario/htm/biografias/bio_c/ceniceros_jose.htm

Miguel Alemán Valdés

51° presidente de México: Miguel Alemán Valdés

Fecha de gobierno: Del 01 de diciembre de 1946 al 30 de noviembre de 1952.
Partido Político: Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Lugar y fecha de nacimiento: 29 de septiembre de 1903 en Sayula, Veracruz.
Lugar y fecha de fallecimiento: 14 de mayo de 1938 en la Ciudad de México.
Fue un abogado, empresario y político mexicano que obtuvo el puesto de la presidencia de la República Mexicana por seis años. Las características más importantes de su administración fueron su entrega al trabajo en equipo, así como a la creación de más cosas que fueron necesarias para el avance de México. Además, gracias a las buenas relaciones que siempre tuvo con autoridades y habitantes estadounidenses, recibió el nombre de “Mister Amigo”. Lo cual alude a la gran capacidad de su buen carácter y respeto hacia otras personas.
Sus padres fueron:
* Miguel Alemán González.
* Tomasa Valdés Ledesma.
Miguel Alemán Valdés inició sus estudios en la ciudad de Orizaba, convivió con niños indígenas popolocas y aprendió a hablar su dialecto. Aprendió a montar a caballo y siempre fue un niño responsable en la escuela y en cosas de la casa, ya que su familia era de escasos recursos económicos y él siempre ayudó a sus papás para contribuir al sustento familiar.
Carecieron de muchas cosas y debido a que su padre no tenía un trabajo fijo, eso provocó a que su familia se mudara muchas veces a otros lugares. Miguel vivió en Orizaba hasta que terminó el bachillerato. Después él y su familia tuvieron que viajar a la Ciudad de México en 1920 y ese mismo año ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria.
Durante el tiempo en que estuvo en la preparatoria, su simpatía y carisma ayudaron a que aganara muchas amistades que sin saberlo en ese entonces, lo ayudaría hasta llegar a obtener la presidencia de México y estarían con él hasta su último día de vida.
En 1929 se unió al Partido Nacional Revolucionario (PNR) y en 1931 se lanzó como candidato para diputado de Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz pero su partido apoyó más a un pariente de la familia llamado Franyuti. Por su parte, Manuel realizó trabajos de litigante con la ayuda de su amigo Ramos Millán. Es preciso saber que Manuel y sus amigos abogados tuvieron el apoyo del general Manuel Ávila Camacho y urbanizaron muchos terrenos de la ciudad de Cuernavaca en el estado de Morelos.
En 1933 dirigió la campaña presidencial de Lázaro Cárdenas en el estado de Veracruz. Cuando Cárdenas triunfó le agradeció a Miguel Alemán Valdés el apoyo que le dio un cargo en la magistratura del Tribunal Superior de Justicia del Distrito y Territorios Federales.
Su carrera política realmente inició en el año de 1934 cuando se postuló como diputado local del estado donde nació, Veracruz. Después de dicho cargo, fue senador por el mismo estado en 1953.
De 1936 a 1940 fue gobernador de Veracruz debido a que asesinaron a la persona que tenía dicho puesto, Manlio Fabio Altamirano y por la amistad que tenía con Cárdenas, le permitió obtener el cargo de gobernador. Como gobernador se esforzó por modernizar la administración pública y por consolidar un trabajo íntegro que ayudara al mejoramiento del estado de Veracruz.
Miguel Ávila Camacho tuvo el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas y pudo poner fin a muchos años de tensión religiosa en Veracruz ya que ordenó que se volviera a abrir las iglesias. Así mismo, trabajó por la unificación campesina del estado. Esos aspectos que desarrolló en el estado de Veracruz, los llevó a cabo al obtener la silla presidencial pero a nivel nacional.
El general Manuel Ávila sacó a Miguel Alemán Valdés de la gubernatura del estado de Veracruz para que fuera el coordinador de su campaña presidencial. Una vez al triunfo de Ávila Camacho, Miguel obtuvo un puesto en su gabinete con el cargo de Secretario de Gobernación desempeñándose en éste del 01 de diciembre de 1940 al 18 de junio de 1945.
En el año de 1945 Miguel Alemán Valdés se lanzó como candidato para el puesto de la presidencia de México para las elecciones que se efectuaron en 1946. Inesperadamente falleció Maximino y eso provocó que Miguel ya no tuviera obstáculos para su candidatura.
Los candidatos que competían por la silla presidencial fueron: Miguel Alemán Valdés por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Ezequiel Padilla por el Partido Democrático Mexicano (PDM), Agustí Castro por el Partido Nacional Constitucionalista (PNC) y Enrique Calderón por el Partido Reivindicador Popular Revolucionario (PRPR).
El día 07 de julio se llevaron a cabo las elecciones presidenciales y quien fue electo como presidente de la República Mexicana fue el licenciado Miguel Alemán Valdés, quien tomó el poder el 01 de diciembre de 1946 en el Palacio de Bellas Artes y gobernó hasta 1952 (1 sexenio).
Su administración se caracterizó por lo que a continuación se presenta:
– Creó más redes carreteras, ferroviarias y otras obras públicas.
– Creó más sistemas de riego y otros fueron mejorados.
– Organizó y creció el reparto agrario.
– La inversión privada aumentó y así también se acrecentó el crecimiento industrial y urbano del país.
– La industria automotriz, de motores, electrodomésticos y hoteles se diversificaron más por todo México.
– Impulsó la cultura mexicana en otros países y apoyó a muchos artistas como Octavio Paz y David Alfaro Siqueiros.
– Creó el Conservatorio Nacional de Música.
– Construyó más escuelas para la enseñanza de nivel primaria.
– Le dio más impulso al sector turístico en el puerto de Acapulco, Guerrero; lugar donde construyó la avenida escénica con la empresa “Techo Eterno Eureka”.
– Se crearon más ciudades y construyó unidades habitacionales para los empleados del gobierno.
– Se reformó el artículo 3° de la Constitución Mexicana y se realizaron diferentes campañas para contrarrestar el analfabetismo que existió en México en aquella época.
*Entre las instituciones que creó se encuentran:
– La Dirección General de Enseñanza Normal.
– El Instituto Nacional de Pedagogía.
– El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
– El Colegio Técnico de Educación Superior e Investigación Científica.
– Se inauguraron las primeras instalaciones de la Ciudad Universitaria, la cual es sede de la máxima casa de estudios de México. También amplió aún más la Ciudad Universitaria, la cual es popularmente conocida por sus iniciales “C.U” y es un conjunto de edificios que conforman el campus principal de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La educación en el periodo de Miguel Alemán Valdés (1946-1952).

Miguel Alemán inicia su periodo presidencial el 1o. de diciembre de 1946, correspondiéndole el estreno del recién reformado Artículo Tercero, que hasta la fecha sigue vigente. La idea democrática que preside los conceptos del Artículo Tercero constitucional corresponde a los principios modernos de una democracia social, que actúa en forma activa para el mejoramiento aconómico, social y cultural del pueblo, al mismo tiempo que conserva su sentido anticlerical.
Alemán afirmó su confianza en la esencia democrática de las instituciones públicas; hizo énfasis en la igualdad, entendida no sólo como el goce efectivo de los derechos y garantías individuales, sino como la consecución de una “igualdad ciudadana”, que consistía en que todos los habitantes de la República pudieran participar de los beneficios que se podían obtener en la ciudad.
Para ello, su programa sexenal hizo inciapié en dos puntos: la modernización del campo y la industrialización del país. Según Alemán, la gran masa campesina de México debería recibir ayuda directa por medio de un vasto programa de obras de riego, que elevaría la producción agrícola, así como a través de un sistema de crédito bien organizado, apoyado en los bancos de Crédito Agrícola y Crédito Ejidal. Pero en sí, el énfasis mayor fue puesto en la industrialización del país, meta que requería una amplia enseñanza tecnológica, una prudente protección arancelaria, un sistema de crédito de mayor volumen y la creación de una infraestructura que sería la base del desarrollo de la nación.
En el campo de la educación, la política se guió por el mismo objetivo que en periodo avilacamachista: la creación de una escuela que legitimara el régimen, al mismo tiempo que procurara al país la mano de obra necesaria para la industrialización. En el periodo alemanista Manuel Gual se hizo cargo de la Secretaría de Educación Pública, y junto con Francisco Larroyo, dotó a la institución de una fuerta carga filosófica.
El ideario educativo de Miguel Alemán se apoyó en ocho puntos, según un libro editado por la SEP en 1947:
1. La escuela rural tendría tres objetivos: una instrucción eficaz para el campesino, el mejoramiento en las condiciones económicas e higiénicas del campesino y la creación de un espíritu cívico que hiciera sentir a cada niño campesino que es parte integrante de la Nación.
2. La continuación de la campaña de alfabetización.
3. Construcción de escuelas.
4. Capacitación del magisterio
5. Los libros.
6. La enseñanza técnica, ya que formaba parte del programa de industrialización del país. Dentro de este proyecto, se pretendía recurrir a la cooperación privada, gracias a la cual se logró la obra de contrucción de las escuelas.
7. Escuelas de agricultura, ya que los preparación de expertos agrícolas era igual de necesario que los obreros calificados.
8. La Alta Cultura, dentro de lo cual entra la construcción de la Ciudad Universitaria y la creación del Instituto Nacional de Bellas Artes.

 

Manuel Gual Vidal

Tuvo como uno de sus colaboradores inmediatos al distinguido filósofo y pedagogo mexicano Francisco Larroyo, quien fue el primer titular de la Dirección General de Enseñanza Normal, creada en 1947.
Francisco Larroyo fue profesor normalista y doctor en filosofía. En un viaje de estudios a Alemania, conoció la filosofía neokantiana de Marburgo, entonces representada por Paul Natorp, creador de la corriente de la pedagogía social. De regreso a México, Larroyo difundió ampliamente la filosofía crítica de Marburgo, y escribió varios libros orientados por dicha escuela.
Haciendo uso de las ideas filosóficas de Larroyo, Gual Vidal manifestó mucha insistencia en orientar la educación hacia la actividad productiva del país. Indica, en diversas ocasiones, la necesidad de vincular el sistema educativo con las tareas nacionales de producción económica. Por ello, hace énfasis en la llamada ESCUELA PRODUCTIVA y el APRENDER HACIENDO.
A este respecto, agrega como principios regulativos de la Escuela Rural, la tesis central de la pedagogía social, el vínculo de la escuela con la comunidad de cultura a que pertenece, la personalidad libre del alumno y el principio de la escuela activa y del trabajo, y tiene como objetivos inmediatos convertir a los alumnos en factores activos de la producción económica, impartir una cultura general, además de tender a las actividades prácticas en adiestramientos manuales, actividad deportiva y artística con fines de diversión y entretenimiento.
En base a lo anterior, y para realizar una mejor cobertura educativa, propone el sistema de escuelas paralelas: clases normales, clases de aceleración, clases auxiliares y clases para los niños bien dotados, que tenía como objetivo principal el proporcionar mejor atención a los educandos según su habilidades y capacidades de aprendizaje.
En lo tocante a la educación normal, la responsabilidad en la formación de los profesores estuvo en manos de Francisco Larroyo, quien fue nombrado Director General de Enseñanza Normal en marzo de 1947. Una vez ocupando su cargo, independizó el Departamento de Educadoras de Párvulos y lo convirtió en la actual Escuela Nacional de Educadoras. Es importante hacer notar que su labor como académico y responsible de la educación normal, estuvo sellada por las ideas filosóficas que importó de Alemania.
Como ya se dijo anteriormente, la industrialización de México marcó el ritmo y el tono de la educación en México, destacando la enseñanza técnica como meta principal del régimen. Ésta debería desarrollarse ampliamente, por estar en el centro de las preocupaciones. Por ello, se impulsó el Departamento de Capacitación del Instituto Politécnico, para formar obreros calificados, además de inaugurarse varios institutos tecnológicos regionales. Asimismo, se dieron los pasos necesarios para constituir el Patronato encargado de la Ciudad Politécnica.
Y ya hablando del tema de las construcciones, debo mencionar que fue la construcción de escuelas lo que caracterizó el periodo alemanista. El trabajo realizado por Jaime Torres Bodet en este campo, tuvo seguimiento durante la gestión de Manuel Gual Vida. En marzo de 1948, el Presidente puso en marcha la Campaña Nacional de Construcción de Escuelas (1948-52). Mediante ésta, al final del sexenio se habían construido 4 159 escuelas nuevas y se habían reparado 2 383, obras que requirieron 272 millones de pesos. La cración máxima de esta campaña fue la erección de la Ciudad Universitaria. Con un costo aproximado de 200 millones de pesos, en un espléndido escenario en el Pedregal de San Angel, se construyó la Ciudad Universitaria, la cual fue entregada a la comunidad universitaria en el mes de noviembre de 1952.
Y para finalizar con la exposición de los logros del sector educativo durante la presidencia de Miguel Alemán, es necesario mencionar que se crearon tres nuevas instituciones de suma importancia: el Instituto Nacional Indigenista (4 de diciembre de 1948), tenía como principal objetivo armonizar y conjuntar la acción de las diversas agencias gubernamentales para le mejoramiento económico, social, educativo y culturar de los indígenas; el Instituto Nacional de la Juventud (15 de mayo de 1950), se creó con el propósito de estudiar los problemas juveniles, buscar medidas para resolverlos y dar orientación en la vida social; y el Instituto Nacional de Bellas Artes (1o. de enro de 1947).
A pesar de los logras antes mencionados, en el sexenio alemanista la alfabetización decayó lamentablemente, no se dio la debida atención a la cuestión indigenista, y la enseñanza agrícola y la escuela rural tampoco recibieron la ayuda necesaria. Y a pesar de las cuantiosas construcciones, el presupuesto destinado al sector educativo disminuyó en relación con el de Ávila Camacho. En 1947, el presupuesto educativo representaba el 14.21% del presupuesto federal, en tanto que el último año del régimen de Ávila Camacho representaba el 17.48% . En el último año del gobierno de Alemán, el presupuesto educativo baó al 10.96%.
Bibliografía


Manuel Ávila Camacho
50° presidente de México: Manuel Ávila Camacho
Fecha de gobierno: Del 01 de diciembre de 1940 al 30 de noviembre de 1946.
Partido Político: Partido de la Revolución Mexicana (PRM)
Lugar y fecha de nacimiento: 24 de abril de 1896 en Teziutlán, Puebla.
Lugar y fecha de fallecimiento: 13 de octubre de 1855 en Huixquilucan, Estado de México.
Fue militar y político mexicano que obtuvo la silla presidencial de la República Mexicana en un periodo de seis años.
Sus padres fueron:
* Manuel Ávila Castillo
* Eufrosina Camacho Bello
Estudió en la ciudad de Puebla y cuando era adolecente ingresó al ejército. A la edad de 15 años se unió a las fuerzas maderistas (los que apoyaban a Francisco I. Madero). Su primer combate fue en 1914 cuando tenía 18 años de edad y luchó contra los revolucionarios que apoyaron a Victoriano Huerta en la Sierra de Puebla.
En 1920 alcanzó el grado de coronel y obtuvo el cargo de jefe del estado mayor de Lázaro Cárdenas quien en ese entonces era jefe militar y gobernador del estado de Michoacán. Es importante saber que Manuel Ávila y Lázaro Cárdenas se hicieron muy buenos amigos.
Es importante saber que algunos meses antes de que Cárdenas concluyera con su administración se desató la carrera de la sucesión para lanzar a los candidatos que competirían por la silla presidencial. Los postulados por el Partido Nacional Revolucionario (PNR), lo que hoy en día se conoce como “Partido Revolucionario Institucional” fueron Manuel Ávila Camacho y Francisco J. Múgica. Y los que estaban en contra de Cárdenas postularon a Juan Andreu Almazán por el Partido Revolucionario de Unificación Nacional.
La historia señala que Cárdenas decidió apoyar a su amigo Manuel Ávila Camacho porque era un militar centrado y preparado, moderado y trabajador que siempre demostró entrega y patriotismo por su país. Debido a lo anterior, Múgica renunció a su precandidatura y el único que quedó como candidato oficial fue Manuel.
Finalmente después de una extensa elección para el puesto presidencial y bajo sospechas de fraude electoral, el ganador fue Manuel Ávila Camacho el día 07 de julio de 1940. El 15 de septiembre de 1942 Manuel convocó a una Asamblea de para un acercamiento nacional e invitó a todos los que habían sido presidentes de México en el pasado para dialogar porque él sabía que todos tenían diferentes formas de pensar y de ver las cosas.
En el gobierno de Manuel se perdió la educación socialista y se creó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Durante su gestión realizó lo siguiente:
– Vicente Lombardo Toledano era quien dirigía la Secretaría General de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) pero fue remplazado por Fidel Velázquez.
– Se decretó la Ley del Seguro Social y se creó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la cual hoy en día es una institución gubernamental autónoma dedicada a brindar servicios de salud y seguridad social a todos los mexicanos que estén afiliados a ésta conocidos como “derechohabientes”. Se fundó el 19 de enero de 1943 por decreto del presidente de México, Manuel Ávila Camacho.
*En cuanto a la educación realizó lo siguiente:
– Dio prioridad en nivel de importancia a la educación ya que reformó el artículo 3° de la Constitución Mexicana.
– Creó el Instituto de Capacitación para Maestros en Servicio.
– Realizó una intensa campaña de alfabetización.
– Creó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el cual es un grupo magisterial mexicano más grande de Latinoamérica que une a los maestros que trabajan y que son dependientes de la Secretaria de Educación Pública.
Es fundamental saber que la educación fue un punto clave para que se diera la unidad nacional, así como también ayudó a la economía del país porque desde que se creó el sindicato antes mencionado, se prepararon a muchos maestros para desempeñar un trabajo eficiente y productivo.
Debido a eso el gobierno de Manuel Ávila Camacho creó más escuelas públicas y privadas en México, esto ayudó a que se diera un incremento en las instalaciones, actividades educativas y que aumentaran los niveles educativos.
– Creó el Centro de Cultura Superior.
– El Colegio Nacional.
– El Seminario de Cultura Mexicana.
– La Comisión de Investigación Científica.
Art. 3
CONTENIDO: Plantea que la educación que imparta el Estado -Federación, Estados, Municipiostenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia y en la justicia. El criterio que orientará a dicha educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y, basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
La educación que imparta el Estado-Federación, Estados, Municipios-tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.
I.- Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, el criterio que orientará a dicha educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y, basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
Además:
 a).- Será democrático, considerando la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;
b).- Será nacional en cuanto - sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros problemas al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y
 c).- Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de sectas, de grupos, de sexos o de individuos.
II.- Los particulares podrán impartir educación en todos sus tipos y grados. Pero por lo que concierne a la educación primaria, secundaria y normal (y a la de cualquier tipo de grado, destinada a obreros y campesinos) deberán obtener previamente, en cada caso, la autorización expresa del poder público. Dicha autorización podrá ser negada o revocada, sin que contra tales resoluciones proceda juicio o recurso alguno;
 III.- Los planteles particulares dedicados a la educación en los tiempos y grados que especifica a la fracción anterior deberán ajustarse, sin excepción, a lo dispuesto en los párrafos inicial I y II del presente artículo y, además, deberán cumplir los planes y los programas oficiales;
 IV.- Las corporaciones religiosos, los ministros de cultos, las sociedades por acciones que, exclusiva o predominantemente, realicen actividades educativas y las asociaciones o sociedades ligadas con la propaganda de cualquier credo religioso no intervendrán en forma alguna en planteles en que se imparta educación, primaria, secundaria y normal y la destinada a obreros o a campesinos; V.- El Estado podrá retirar discrecionalmente, en cualquier tiempo, el reconocimiento de validez oficial a los estudios hechos en planteles particulares;
VI.- La educación primeria será obligatoria; VII.- Toda la educación que el Estado imparta será gratuita; VIII.- El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias, destinadas a distribuir la fundación social educativa ente la Federación, los Estados y los Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan o no hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos que las infrinjan.

Jaime Torres Bodet
Escritor mexicano, nació en 1902 en la Ciudad de México; cayendo en la magia de la literatura se adentró en ella haciendo volar su imaginación y ampliando sus conocimientos en distintas ramas. Estudio en las escuelas Normal,  Nacional Preparatoria,  de Jurisprudencia y en la Facultad de Altos Estudios de la Universidad de México.
Obtuvo diferentes cargos, el primero fue de secretario personal del Rector de la Facultad de Altos Estudios de la Universidad de México en 1921, después fue nombrado jefe de departamento de bibliotecas de la Secretaria de Educación en 1922, obtuvo clases como maestro de literatura en la Facultad de Altos Estudios. En 1929 ingresó, por oposición, en el Servicio Exterior, ocupando el cargo de secretario en la Legación mexicana en Madrid y en París. En 1934 regresó a América como encargado de negocios en Buenos Aires y, al año siguiente, cruzó de nuevo el Atlántico convertido ya en primer secretario de la embajada de México en Francia.
Tras un período mexicano, durante el cual ocupó, en 1936 y 1937, la jefatura del Departamento Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pasó a ser encargado de negocios en Bélgica (1938) y, de nuevo en México, secretario de Educación Pública entre 1943 y 1946, puesto desde el que promovió la Campaña Nacional contra el Analfabetismo (1944-1946), estableció el Comité Federal del Programa de Construcción de Escuelas (1945) y fundó el Instituto Nacional de Capacitación del Magisterio.
Se hizo cargo luego, en 1946, de la Secretaría de Asuntos Exteriores, representando a México primero en la Conferencia Interamericana de Quintandinha (Brasil, 1947), que estableció el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, y, después, en la IX Conferencia Internacional Americana de Bogotá (1948), que aprobó la Carta de la Organización de Estados Americanos. En 1948, su carrera diplomática encontró un refrendo internacional cuando fue elegido para el cargo de director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO), puesto que había de ocupar hasta 1952.
Es considerado segundo Secretario de Educación Pública que ha dejado mayor huella en la Educación con sus múltiples innovaciones y realizaciones en el sistema educativo y en el área de la filosofía y pedagogía que apoyaron la educación del país. Él fue el autor del texto del artículo 3° constitucional, el cual sigue vigente; ha trascendido y ha mantenido casi por completo igual el texto por sus valores y principios.

El pensamientos humanista de Torres Bodet es considerado de dos momentos; el primero, es el trabajo desarrollado para cambiar el sentido socialista del artículo tercero de la Constitución Mexicana al final del primer periodo como secretario de Educación Pública y, el segundo momento es cuando Torres Bodet está al frente de la dirección de la UNESCO.
En 1946, en la última fase de su mandato como Secretario de Educación Pública, Torres Bodet propuso realizar un anhelo, que como lo confiesa en sus memorias, desde el inicio de su administración en diciembre de 1943 tenía en mente al igual que el presidente Manuel Ávila Camacho: la reforma del Artículo 3º que garantizaba que la educación que impartiera el Estado debía ser socialista
Así, lo que vemos en el texto del artículo tercero "socialista" de 1934, es que de entrada aparece la adjetivación de "... la educación que imparta el Estado será socialista, y además de excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social"
Por el contrario, la noción de educación a la que hará referencia Torres Bodet , alude principalmente a un cambio en la concepción que se marcaba en el Artículo 3º de la Constitución, de 1934. Ya no será una educación dirigida a un fin específico o para un sector de la sociedad en particular, sino que se refleja una concepción de educación que se caracteriza principalmente por la formación moral del individuo, encaminada hacia el bien y la justicia. Más que una somera tarea de ilustración, o la simple habilitación de oficios y profesiones por el carácter de emergencia que vive el país, se piensa que la educación que logre la "unidad nacional" será aquella que "... valora nuestra propia alma, estime la eficiencia de las virtudes y reconozca el lastre de los defectos"
También, alude ésta noción a pensar la educación como un bien social de derechos y obligaciones en el que los intereses particulares o de grupo se subordinen a los de la comunidad y de la Patria. Esta subordinación estará justificada en el sentido de que los valores y las virtudes que el individuo va a adquirir en su formación integral, es decir en su educación, provienen de la Patria puesto que no se improvisan, sino que se forjan en los hogares y en la escuela, por lo que ésta debe estar fuera de "tempestades políticas".
Estas tres características de la educación: la formación del individuo en su integridad, la aptitud para el bien, y su correspondencia social de derechos y obligaciones, permite pensar a Torres Bodet a la enseñanza como el "modelaje" del individuo, en donde las materias primas son los alumnos; y  los elementos que le dan cohesión, son los valores, el equilibrio de la libertad, la capacidad para apreciar, la enseñanza a querer la vida en lo generoso y lo verdadero, para el logro del hombre libre o lo que es lo mismo, la creación de la personalidad responsable, enérgica, valerosa, con rigor en las pasiones y la valentía en las pasiones injustas contra los demás. Si la enseñanza se da de esta manera, la educación realizaría su fin último que es la defensa de los principios de justicia, paz y libertad.
Los postulados que el concepto de educación propuesto por Torres Bodet se encuentran inmersos en un ámbito que debe retomarse de la necesidad que él prevé de cambiar el sentido de la educación. Esta necesidad de cambio, se ve reforzada por la presencia de nuevos horizontes referenciales "externos", como lo fue la realización de la Conferencia en la que se creó la UNESCO como un organismo internacional de apoyo a la educación, la ciencia y la cultura de los pueblos al terminar la segunda guerra mundial.
La educación para Torres Bodet debía estar cimentada sobre todo en valores generales que en lugar de separar a los mexicanos, los hicieran sentirse aludidos por igual. Así lo expresa en su primera intervención pública al referirse al trabajo que se propone realizar al frente de la SEP, en busca de la "unidad nacional". Dice Torres Bodet: "... una prueba de fe en lo que se propone emprender la Dependencia que ha sido puesta a mi cargo; pero, más aún, en lo que unos y otros conseguiremos si trabajamos unidos, estrechamente, bajo el auspicio de los valores espirituales de solidaridad, de conciliación y de patriotismo que deben servirnos de guías en nuestra cruzada de educación". Como se desprende de ésta cita, la educación para Torres Bodet se finca en valores espirituales generales que al mismo tiempo van a dar coherencia a las acciones de política educativa que emprenderá durante su administración.
Contrariamente a la idea del "combate de ideas y doctrinas", que se expresaba en el artículo socialista de la educación, el secretario de educación está proponiendo una educación que permita con el trabajo de todos los mexicanos lograr la igualdad y la conciliación que no podían darse desde los tiempos de la Revolución Mexicana. Por eso mismo, si la educación ha de unir en lugar de separar, piensa Torres Bodet que: "... hemos de hacer de la educación un baluarte inexpugnable del espíritu de México, habremos de comenzar por eliminar toda agitación malsana de sus recintos".
La educación debe entonces tener como uno de sus primeros requisitos el de englobar todo lo mejor del pueblo de México que son sus valores, para que la nación se vea unida y no exista la posibilidad de la división. Esta necesidad no es un capricho del gobierno en turno sino que desde la óptica de Torres Bodet, responde a los intereses más legítimos del pueblo. Él lo expresa de la siguiente manera: "Todos estos ideales y esos anhelos se oponen irremisiblemente a la dictadura de la violencia. No es sólo el gobierno, es el alma de nuestro pueblo la que reclama la urgencia de suscitar una educación encaminada hacia el bien y hacia la justicia. Es el alma de nuestro pueblo la que nos manda".
Bibliografía
Luciano Cano Bárcenas (2006). “Jaime Torres Bodet”. Universidad Autónoma del Estado de México. Revisado el 24/10/2015 en http://www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/mexico/bodet.htm





jueves, 22 de octubre de 2015

Lázaro Cárdenas y la Educación Socialista

México fue gobernado entre 1934 y 1940 por el presidente Lázaro Cárdenas del Río. El gobierno cardenista se rigió por primera vez, además de por la Constitución y las leyes reglamentarias, por un Plan Sexenal de Gobierno que tenía como pilares fundamentales: la defensa de los recursos naturales del país, la aplicación de las leyes laborales a favor de los derechos de los trabajadores, el reparto de tierras en forma de ejidos y la reforma educativa que implantó la escuela socialista.
Los detractores de Cárdenas lo acusaron de encabezar un gobierno dictatorial, vertical, paternalista y populista. En este documento, y con base sólo en documentos de la época, analizo cómo el cardenismo intentó educar a los niños mexicanos en el ejercicio de la democracia, a través de la escuela socialista. Los defensores de la escuela socialista, Alberto Bremauntz por ejemplo, contra quienes la atacaron entre otras cosas por “impía e inmoral”, que iba a arrancar a los niños de las familias para entregarlos a un Estado socialista, sostuvo que la nueva escuela no iba a ser la constructora del socialismo en México, pero sí iba a ser la “modeladora” de nuevas formas de pensamiento de los niños, necesarias para preparar el cambio que realizarían cuando ellos fueran adultos y dirigieran los rumbos del país. Uno de los ejes centrales de la escuela socialista, fue inculcar, tanto en la práctica como en la teoría, la subordinación que debía haber de los intereses individuales frente a los del grupo.
El grupo, y no el individuo, debía dirigir los rumbos de la escuela socialista, del sindicato de obreros y trabajadores públicos como eran los maestros, del comisariado ejidal y demás organizaciones sociales. En el plano escolar y con la reforma de 1934 que impuso la educación socialista en México, los documentos aquí analizados muestran cómo se inculcó esto en las escuelas elementales de entonces, especialmente a través de los textos escolares escritos ex profeso para la escuela socialista de 1934-1940. Aquí abordo los diversos actores sociales que participaron en esta reforma, en favor y en contra, partiendo del contexto histórico en el que se desarrolló la reforma educativa de 1934.
Las elecciones para la sucesión presidencial de 1934, fueron dirigidas y controladas por el Partido Nacional Revolucionario (PNR), partido político convertido en partido oficial desde su creación en 1929 y que gobernó al país, con cambios en su nombre y estructura, hasta el 2000.2 La creación del PNR atendió a la necesidad de formar un órgano político nacional lo suficientemente fuerte para que hiciera frente a los diversos cacicazgos que existían a lo largo y ancho del país, y que amenazaban la estabilidad social que se requería para pasar del “poder de los hombres al de las instituciones”, y acabar así con la amenaza de la violencia y las confrontaciones peligrosas que hasta entonces se estaban dando, y que podían dar al traste con la paz nacional y con los programas económicos que se requerían para que México entrara con paso firme al mundo moderno y desarrollado del capitalismo en expansión.
 El PNR elaboró el primer Plan Sexenal del Gobierno del México posrevolucionario con el propósito de desarrollar una política social, económica y administrativa que hiciera realidad los ideales y postulados de la revolución iniciada en 1910, y “por hacer justa la vida de relación entre los hombres”. En el Plan se escribe con todas sus letras el carácter regulador del Estado de las actividades económicas de la vida nacional, esto le acarreará al gobierno cardenista el título de autoritario y dictatorial entre sus opositores. En el Plan: “…franca y decididamente se declara que en el concepto mexicano revolucionario, el Estado es un agente activo de gestión y organización de los fenómenos vitales del país; no un mero custodio de la integridad nacional, de la paz y el orden públicos” (Partido Nacional Revolucionario, 1937, pp. 4-5). Se trataba de imponer en México un hiperpresidencialismo, en palabras de Sartori.
El Plan Sexenal sería un programa mínimo de acción al que el ejecutivo debía sujetarse y, de ser posible, rebasarlo en beneficio de los que más necesitaban. Esto hizo a los detractores del gobierno cardenista calificarlo de populista y demagógico, a los que sus defensores argumentaban que no era populista, sino popular. Se iban a hacer transformaciones profundas en la vida nacional, de tal manera que cambiarían las relaciones sociales y el régimen de producción. Esto, y el calificativo de socialista que algunos le dieron a la Revolución de 1910 y a la Constitución de 1917, hizo que quienes podrían perder sus posiciones sociales privilegiadas, temieran que México realmente cambiara su régimen socioeconómico al decirse que el cardenismo era un gobierno socialista que iba a llevar al país al comunismo pleno.
En el periódico El Nacional (México, D. F. 29 de octubre de 1934), se narró con detalle lo sucedido el domingo 28 de octubre, día en el que se dio una gran manifestación popular de apoyo a la reforma. Esta manifestación fue convocada por los líderes del PNR y a ella asistieron infinidad de organizaciones de obreros, campesinos, servidores públicos, por supuesto, maestros, que juntos desfilaron frente a Palacio Nacional en la ciudad de México. En el balcón central estuvo el presidente Abelardo L. Rodríguez, acompañado por Aarón Sáenz, Jefe del Departamento Central del Distrito Federal y otros personajes de la política de entonces. Cárdenas, ya como Presidente electo, miró pasar esta manifestación en el edificio de las oficinas del PNR. En los documentos respectivos, se dijo que habían desfilado 150,000 personas que iban desde los 15 hasta los 80 años de edad, y que la marcha había durado seis horas.
 Todos los que presenciaron la marcha, leyeron infinidad de mantas y consignas en apoyo a la reforma educativa. Algunas pancartas fueron muy agresivas contra el clero católico, ejemplo: “El clero debe ser aplastado sin miedo y combatido sin miramiento, porque él ha llenado de suciedad al mundo”, “El clero hace esclavos. La Escuela Socialista hace hombres libres”, “El Bloque Izquierda del Magisterio pide a Monseñor Gómez Morín3 organice su Universidad Católica. El Estado fundará la Socialista”, “Madres: la Escuela Socialista hará que vuestros hijos os respeten por convicción, no por miedo al diablo”, “Expulsando al cura, México se cura”, “No esperemos del cielo lo que debemos disfrutar en la tierra”. Pancartas en las que se pedía por la construcción de un México justo y equitativo: “La ciencia debe estar al servicio del pueblo”, “El proletariado necesita pan: no Doctores ‘Honoris Causa’”, “Queremos una distribución social de la riqueza”, “El socialismo nos hará verdaderos hermanos”, “El socialismo acabará con la explotación del trabajador”, “La Escuela Laica hacía burgueses; La Socialista, hombres honrados”. El alto clero católico nuevamente no tardó en responder a los ataques abiertos que se hicieron a la Iglesia cató- lica en esta manifestación de apoyo al gobierno próximo de Cárdenas, en especial a la escuela socialista, y el 12 de diciembre de 1934, recordemos lo que ese día significa para el pueblo católico mexicano, a escasos días de que Cárdenas había tomado el poder (1º. de diciembre de 1934), Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Morelia quien estaba exiliado de México y vivían entonces en Texas, escribió una carta pastoral que se difundió en muchas iglesias cató- licas. En ese documento el arzobispo atacó la escuela socialista, desconoció la legitimidad de la Constitución y amenazó con excomulgar a los padres que enviaran a sus hijos a la escuela socialista, confundiéndolos y atemorizándolos, más a los padres humildes e ignorantes que no tenían dinero para comprar indulgencias y salvarse de la excomunión.
En la sesión realizada por el PNR el 6 de diciembre de 1933 en Querétaro, el general Lázaro Cárdenas del Río fue declarado candidato presidencial del Partido Nacional Revolucionario. En el discurso que Cárdenas pronunció al aceptar la candidatura, habló del control que su gobierno tendría de la política y la economía nacionales, de la labor de unión que haría entre todos los mexicanos, y de asumir de manera total la responsabilidad que significaba la presidencia, en caso de llegar a ella. También habló de: solicitar la cooperación de la experiencia de los viejos y acreditados jefes de la Revolución; pues no considero moral, ni justo, eliminar ese factor de encauzamiento de las actividades sociales, tan sólo en atención a falsos pudores de independencia y a la crítica acerba que la torpeza y la necedad invocan como argumentos incontrastables cuando censuran nuestra disciplina de partido y nuestro espíritu de cuerpo, siendo que en el fondo de esa crítica no hay más que el deseo de dividir a los hombres de la Revolución, para debilitar al Gobierno proveniente de ella y especular con nuestras disensiones (Cárdenas, 1978ª, p. 110).
Cárdenas llamaba a todos, gobernantes y gobernados, en nombre de la revolución, avisaba el ejercicio de un gobierno disciplinado y unido con quienes antes habían gobernado al país desde la presidencia, en clara alusión a Plutarco Elías Calles. Unión y disciplina que terminó de manera abrupta y escandalosa cuando Calles empezó a criticar duramente las acciones realizadas por el gobierno cardenista como lo fue la política laboral y agraria puesta en marcha, situación que a muchos hizo temer una nueva era de violencia. Finalmente se controló esta situación que culminó cuando el gobierno federal ordenó la expulsión de Calles del país en 1936, acompañado con algunos otros de sus seguidores, considerados todos como enemigos del mismo Cárdenas y de su gobierno.
Con respecto a la escuela socialista, para Cárdenas era un medio para unificar conciencias, formas de pensar y percibir el mundo, tanto el que corresponde a la naturaleza como a la sociedad, de esto se haría cargo el Estado de manera exclusiva. Cárdenas mismo se declaró enemigo de que la educación estuviera en manos del clero, en uno de sus discursos dijo enfáticamente “...no permitiré que el clero intervenga en forma alguna en la educación popular, la cual es facultad exclusiva del Estado”. Palabras pronunciadas en el discurso emitido por Cárdenas el 21 de junio de 1934 en Gómez Palacio, Durango, durante su gira como candidato presidencial del PNR. La iglesia católica se opuso a esta postura de que sólo el Estado fuera quien dirigiera la educación en México, y en nombre de la libertad de enseñanza pedía seguir interviniendo en la educación de la niñez a través de las escuelas religiosas.
 Estas solicitudes fueron negadas por el gobierno cardenista, aunque la iglesia católica se daría sus mañas, abiertas unas y encubiertas otras, para seguir pesando en la conciencia de los mexicanos fuera de los recintos de las iglesias, como lo eran las propias casas de los creyentes y las escuelas religiosas fundadas al margen de las leyes mexicanas.
Cárdenas propugnaba por una enseñanza utilitaria y colectivista, así lo dijo en el discurso que pronunció en Durango el 30 de junio de 1934: (una escuela) que prepare a los alumnos para la producción, que les fomente el amor al trabajo como un deber social; que les inculque la conciencia gremial para que no olviden que el patrimonio espiritual que reciben está destinado al servicio de su clase, pues deben recordar constantemente que la educación es sólo una aptitud para la lucha por el éxito firme de la organización (Cárdenas, 1978ª, p. 133).
Una escuela distinta a la que preconizaba el egoísmo personal y el triunfo de los más fuertes, el predominio del privilegio y la posición social; una escuela nueva que escuchara a todos y que reconociera el derecho de todos como iguales, una escuela en donde todos tuvieran voz y voto, una escuela que se cuidara mucho de volver a formar una nueva casta de “privilegiados por la cultura”, en donde lo mejor del proletariado, “la crema del proletariado”, pasara a ser un rico bocado “para el gusto de la burguesía”.
 Estos conceptos y otros más vertidos por el presidente Cárdenas, y las acciones que llevó a cabo durante su mandato como fue realizar el mayor reparto de tierras que se hizo en toda la historia de México a favor de los campesinos, proteger y defender los derechos de los trabajadores establecidos por las leyes laborales, aplicar la reforma educativa aquí analizada, decretar la expropiación del petróleo y de los ferrocarriles, todo esto hizo que Cárdenas y su gobierno ganaran muchos y peligrosos enemigos, algunos lo ataca ron de manera abierta como lo hicieron varios pensadores de la época, entre ellos Samuel Ramos, Luis Cabrera, Jorge Cuesta, Rubén Salazar Mallén, Antonio Caso y otros intelectuales más destacados y reconocidos de ese tiempo. Periodistas como Pedro Gringoire (seudónimo de Gonzalo Báez Camargo), Gildardo F. Avilés, Pedro Zuloaga, Salvador de Madariaga y otros más, también criticaron duramente a Cárdenas a través de los periódicos de entonces.
Hubo empresarios que igual se opusieron a las políticas económicas del gobierno cardenista, como fueron los regiomontanos que en 1936 se declararon en paro patronal, y a quienes el mismo Cárdenas les dijo en sus famosos 14 puntos: “Los empresarios que se sientan fatigados por la lucha social, pueden entregar sus industrias a los obreros o al gobierno. Eso es patriótico, el paro no” (Cárdenas, 1978ª, p. 192). Otros más que se opusieron de manera menos abierta y desde los púlpitos de las iglesias de los pueblos, fueron los sacerdotes católicos. Con respecto a la reforma educativa que implantó en México la educación socialista durante el gobierno cardenista, el Partido Comunista de México (PCM) y muchas organizaciones y personajes de la época, exigieron se definiera claramente en qué consistía dicha reforma a la que se le había llamado educación socialista, así como la metodología conveniente para llevarla a cabo, haciendo también sus propias propuestas como actores activos que fueron los partidos políticos de entonces, participando no sólo en la definición de los nuevos rumbos de la educación, sino en toda la política cardenista.
Los profesores se agruparon en una gran organización sindical: el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM), en el que se adoptó como uno de sus lemas ser un ejército cuyas armas serían la ciencia y el trabajo, poner la ciencia al servicio de la técnica, luchar contra la ignorancia, la superstición y la desigualdad social, formar mentalidades libres a salvo de dogmas y prejuicios irracionales, un profesorado constructor de una patria para todos, orgulloso de su labor social. La escuela fue vista por los profesores convencidos de la reforma, como medio para la construcción de una mejor sociedad.
 Este sindicato realizaba diversas actividades para capacitar ideológica y pedagógicamente a sus miembros, entre estas actividades estaban las conferencias que unos mentores daban a otros menos capacitados, por ejemplo, sobre la historia de México y, de manera especial, sobre la historia de la educación en México. Las explicaciones giraron alrededor de la lucha de clases como motor de la historia, y de la necesidad de terminar con la explotación capitalista que entonces se vivía. Obvio que estas medidas y otras más, hicieron temer un cambio de rumbo en la historia del país hacia al socialismo, primero, y hacia el comunismo, después, y que la reforma educativa se convirtiera, contrario a sus propósitos originales, en un medio de lucha y confrontación entre los diversos sectores sociales: los que se veían favorecidos por la reforma y los que se veían amenazados en sus intereses económicos e ideológicos por esa misma reforma.
La reforma educativa trajo consigo la necesidad de hacer nuevos libros para las escuelas cuyos contenidos y métodos estuvieran de acuerdo con la educación socialista implantada. Libros que se identificaran con las tendencias socialistas de la educación, y para ello se propuso formar un programa editorial y una comisión editora integrada por “escritores revolucionarios”, que escribieran y dictaminaran libros al servicio de la causa socialista de la nueva escuela, sin descuidar los lineamientos estipulados por la pedagogía moderna. Libros ideológica y pedagógicamente distintos y nuevos, de ser posible gratuitos y al alcance de todas las posibilidades económicas.
Se recomendó quitar de las escuelas los libros que se estaban usando, especialmente los de lectura y literatura, poblados de personajes fantásticos, que domesticaban al lector inculcándole sentimientos de resignación frente a la condición social en la que se vivía, libros en los que se presentaba una sociedad idílica en la que reinaba la armonía entre las clases sociales. Estos contenidos debían ser reemplazados por lecturas realistas, que mostraran al lector el mundo sin disfraces ni matices que lo ocultaran o lo tergiversaran.
En los libros anteriores, cuando se hablaba de trabajadores y patrones, éstos convivían armónicamente, lo mismo que sus hijos. Una sociedad ideal y fantástica de ayuda mutua en la que los patrones pagaban lo justo a los trabajadores, quienes alegremente trabajaban lo que debían trabajar Una sociedad sin conflictos ni enfrentamientos, donde los hijos de los campesinos convivían y eran amigos de los hijos de los hacendados, lo mismo que los hijos de los trabajadores de las fábricas jugaban con los hijos de los dueños de las empresas. Hombres y niños ricos que caritativamente ayudaban a los pobres obsequiándoles lo que ellos ya no necesitaban. Los nuevos libros escolares debían integrar un concepto de patria distinto, ya no un concepto abstracto, lejano, digno sólo de veneración y sacrificio, sino una patria por la que se debía luchar y trabajar hasta lograr la independencia económica y política de México, sólo así se lograría una patria próspera y moderna. Se necesitaba de nuevos libros que conectaran a los alumnos con su realidad, que les ayudaran a la conformación de una conciencia social al mismo tiempo que al crecimiento de su cultura; para ello la Secretaría de Educación formaría una comisión editora que revisaría y aprobaría los libros cuyos métodos, contenidos científicos e ideológicos fueran adecuados a la reforma.
Asimismo se invitaría a los mismos maestros a que escribieran esos libros, ya no los autores de siempre, consentidos por las editoriales privadas, y que gracias a ello habían logrado una buena posición social. Para cumplir con esta tarea de editar nuevos libros acordes con los contenidos y propósitos de la escuela socialista, la Secretaría de Educación formó una comisión revisora y editora de nuevos textos escolares. Entre estos libros sobresale la serie titulada Serie “SEP” Escuela Socialista escrita para los alumnos de las escuelas primarias urbanas, y la serie escrita por el profesor Gabriel Lucio titulada Simiente, hecha para los niños de las escuelas primarias rurales.
Ambas series estaban integradas por libros graduados en sus contenidos y extensiones de las lecturas, también se incluyeron ejercicios de comprobación, tal como lo establecía la pedagogía moderna, asimismo estaban sencillamente ilustrados para hacer más objetiva la enseñanza. Entre los profesores sobresalientes de entonces, se cita a Rafael Ramírez tanto por su labor pedagógica como maestro, como por su tarea organizativa al frente de las misiones culturales, y también por su papel como escritor de textos escolares, autor de una serie de libros para las escuelas rurales. A la manera como se hizo el Plan Sexenal de Gobierno que enmarcaría la política del gobierno cardenista, Rafael Ramírez escribió el Plan Sexenal Infantil, una serie de cuatro volúmenes para los diversos grados de las escuelas primarias, en este caso las primarias rurales.
Libro de Lectura para el Ciclo Intermedio de las Escuelas Rurales, por considerarlo un texto escolar clave para el asunto que aquí me interesa: la formación de los niños en las escuelas en y para la democracia. El ciclo intermedio comprendía el tercero y cuarto años de primaria. Este libro está hecho como un instructivo práctico de cómo se debía organizar una sociedad en democracia, una sociedad integrada por niños y adultos, por hombres y por mujeres, por hombres que sabían muchas cosas porque habían sido educados en una escuela, y por hombres que eran analfabetas y que nunca habían tenido la oportunidad de asistir a la escuela, pero que poseían conocimientos prácticos y útiles de gran valor. Una sociedad heterogénea que se unificaba en el derecho de todos a participar de manera activa en la conducción del grupo, y en el que todas las opiniones eran escuchadas y evaluadas para su útil aplicación.
Según el autor, este libro había sido elaborado para empujar a los pequeños lectores a la acción, sus contenidos reflejan la vida diaria de los niños campesinos y los orienta hacia una sociedad más justa y provechosa para todos. Integra a los niños en las preocupaciones de los mayores, e incorpora la escuela a la comunidad, de tal manera que deja de vérsele como una institución separada del resto social. La acción se desarrolla en un pequeño pueblo campesino llamado “El porvenir”, que de alguna manera nos lanza hacia el futuro que se esperaba para los niños de la escuela socialista.
El trabajo en la escuela era siempre en grupo, los niños eran dirigidos por el maestro quien también se encargaba de alfabetizar y orientar a sus padres en sus demandas sociales como lo fueron la tierra y el ejido. Todos los problemas eran discutidos y resueltos en asambleas de distinto tipo; algunas comprendían a todos los pobladores de “El porvenir”, incluidos los niños, otras sólo incluían a los padres, otras a todos los alumnos de la escuela, niños y niñas de diversas edades, otras, sólo a los niños y niñas de cada grupo o grado, pero todo era resuelto en asambleas públicas. Los niños, igual que los adultos, debían hacer un Plan de Trabajo para seis años que comprendiera todos los asuntos inherentes no sólo a la escuela, sino al pueblo entero. Los asuntos comprendían la casa, que incluía especialmente la salud personal, la escuela y la comunidad. Lugar importante tenía la limpieza y la economía de cada ámbito social.
Conclusiones
Hoy que, de manera reiterada y por todos lados, se dice que México ha ingresado a una nueva democracia, aunque hasta hoy sólo se puede hablar de una democracia electoral manifestada en las elecciones de 2006, que por cierto fueron muy criticadas y que tienen dividido al país, es conveniente revisar la historia de nuestro país, en este caso, la historia de la educación en México, para conocer lo que en ella se ha hecho respecto a la democracia, como fue el caso de lo realizado por la educación socialista durante el cardenismo, en la que se trató de implantar desde las escuelas no sólo una democracia electoral, sino implantar en los niños el anhelo de luchar por el logro de una democracia económica que hoy parece estar muy lejos de ser alcanzada.
 Hoy que la educación en México cada día adquiere más los signos que identifican a una mercancía y que se mueve en un mercado como cualquiera otra, y que el Estado mexicano se “adelgaza” más en este terreno para dejar su lugar a la iniciativa privada, vale la pena revisar lo que se ha hecho en la historia de la educación nacional, recuperar los valores que en algunas épocas se han inculcado en la formación de los mexicanos a través de la educación, como fue el caso de la educación socialista puesta en práctica durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, 1934-1940, cuando el Estado representado por el gobierno federal, se hizo cargo de la educación elemental de los mexicanos, como el único y legítimo para ofrecer este servicio, reconociendo a la educación como un derecho de todos los mexicanos; vigilando y controlando la educación elemental en México, incluso la impartida por los particulares, en la cual quedaron excluidos los miembros del clero, no sólo del católico.
 Esto ha dado vuelta para atrás y hoy la iniciativa privada, laica y religiosa, cada vez está ganando más terreno en el ofrecimiento de los servicios educativos, haciendo de la educación un elemento más de selección social. La historia de México hoy parece que va para atrás, al contrario de lo que los positivistas pensaban, que veían la historia de los pueblos como un camino a estados de vida social más avanzados, o lo que estableció el mismo Hegel y el idealismo alemán al hablar de la historia como el desarrollo ascendente del espíritu absoluto. Espero que hoy no estemos viviendo una involución social o un retroceso descendente del espíritu; la historia misma ha mostrado a los mexicanos lo caro que se han pagado estos “errores históricos”.


Bibliografía
Ponencia presentada en el “Tercer simposium sobre sociedad y cultura de México y América Latina”, celebrado del 9 al 11 de octubre de 2007 en el Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México.
Cárdenas, Lázaro. (1978a). Palabras y documentos públicos de ... Mensajes, discursos, declaraciones, entrevistas y otros documentos 1928-1940, vol. 1. México: Siglo Veintiuno Editores,

S. A. Cárdenas, Lázaro. (1978b). Palabras y documentos públicos de... Informes de gobierno y mensajes presidenciales de Año Nuevo 1928-1940, vol. 2. México: Siglo Veintiuno Editores. S. A..