jueves, 22 de octubre de 2015

Surgimiento de las escuelas rurales.

Introducción
Durante el Porfiriato la educación rural no fue tomada en cuenta, siendo uno de los reclamos en la Revolución Mexicana de 1910.
La educación rural surgió de la necesidad de que exista una igualdad en educación en todas las regiones del país, adecuando los programas rurales a las zonas geográficas por las diferencias de cultura y necesidades económicas y de productividad.
Hubo varios profesores descontentos con el sistema educativo por lo cual decidieron proponer cambios ya fuese en el Estado en el pertenecían o a nivel Federal; lo que unió a estos pensadores e idealistas no solo fue su amor por la enseñanza y la educación, sino el brindar una mejor educación a la mayor población posible.
Desarrollo
En el Gobierno de Profirio Díaz, la educación rural fue ignorada, se podría decir que se centraba en el medio urbano; la educación para los campesinos y obreros estaba relegada al no contar con una estructura educacional, que limitaba en gran medida el acceso a la educación, dando lugar a un alto grado de analfabetismo.
Uno de los reclamos que trajo consigo la Revolución Mexicana en 1910 fue,  sin duda, establecer el punto de vista constitucional los lineamientos que determinaran el acceso a las garantías de los ciudadanos, entre ellos: “abatir  y rezagos  que afectan a los pueblos y comunidades indígenas”, en las que el Estado Mexicano se impulsó la obligación de: “impulsar el desarrollo regional de las zonas indígenas con el propósito de fortalecer las economías locales y mejorar las condiciones de vida de sus pueblos”, así como: “garantizar e incrementar los niveles de escolaridad favoreciendo la educación bilingüe e intercultural, la alfabetización, la conclusión de la educación básica, la capacitación productiva” (kjkhnd)
Bajo esos términos, al crearse la Secretaría de Educación Pública, en 1921, con el Lic. José Vasconcelos, como titular de la misma, su preocupación fundamental fue cómo planificar y estructurar la educación en nuestro país, integrando en ella a las comunidades rurales, considerando la discriminación de éstas en todo el territorio nacional y la falta de maestros que respondieran a las necesidades específicas del tipo de educación que se requería.
Dicha labor contó con la decidida colaboración de los Maestros Moisés Sáenz, Rafael Ramírez y Narciso Bassols, quienes haciendo propio el ideario de la educación rural, definieron lineamientos y programas específicos, para ser aplicados en la misma. Con relación a las aportaciones correspondientes al Maestro Sáenz, podríamos establecer que éstas fueron producto de su inquietud por proporcionar a la educación las bases que facilitaran la integración social y cultural de nuestro país e impulsó la metodología creada por John Dewey  escuela de acción-, en la que el niño sería el principal actor de su educación.
En cuanto al Maestro Rafael Ramírez, éste enfocó sus prioridades en la necesidad de proporcionarle al campesino una educación técnica, con el fin de mejorar sus actividades económicas lo que conduciría a elevar su nivel de vida. Según el Maestro Ramírez, otro aspecto de vital importancia en la educación rural era la castellanización de los indígenas con lo cual se integrarían éstos, al resto de la población nacional. En una primera instancia, tras una capacitación, se echó mano de maestros voluntarios, muchos de ellos originarios de las comunidades rurales donde prestarían sus servicios, lo que implicaba su permanencia en sus centros de trabajo, ya que su labor no se concretaría únicamente a enseñar a leer y escribir y practicar las operaciones fundamentales a los niños sino también proporcionar una serie de conocimientos a los adultos que pudieran elevar su calidad de vida, por lo tanto los maestros deberían conocer e identificarse con el medio físico de la población en donde prestarían sus servicios y de la problemática que pudieran presentar, es decir, involucrarse en la vida económica, social y cultural de la comunidad.
Dadas las características específicas con las que debían contar los maestros rurales se vio la necesidad de proporcionarles una preparación más consistente recordemos que la mayoría de los maestros rurales no tenían una preparación profesional que no sólo abarcara metodologías de la enseñanza sino también las relacionadas con el quehacer cotidiano, es decir, con el pensamiento y obra de las comunidades, incluido el conocimiento de la lengua indígena de la región. Lo anterior llevó a la SEP, a crear oficialmente en 1923, las Misiones Culturales, bajo la jefatura del Maestro Rafael Ramírez.
De hecho, inicialmente las Misiones culturales, constituidas por un cuerpo docente preparado especialmente para la educación rural, eran escuelas ambulantes que se establecían temporalmente en las comunidades rurales con el objetivo de elevar la calidad profesional de los maestros rurales, y así, mejorar el nivel cultural de las comunidades.
El éxito obtenido en las Escuelas Rurales las transformó en las Casa del Pueblo, en otras palabras, la actividad escolar, incluida la educación de los adultos, salió de los muros escolares hacia la comunidad y ésta entró a su vez a los recintos escolares, naturalmente el maestro rural era el eje alrededor del cual giraba la transformación socio-económica y cultural de la comunidad, el maestro era el promotor social por excelencia.
No fue fácil llevar a cabo la estructuración del Sistema de Educación Rural y, a pesar de que la SEP, había previsto la creación de mil escuelas rurales para 1926, en dicho año sólo pudieron establecerse 572 nuevas escuelas de este tipo; sin embargo, hacia 1929, la Educación Rural ya contaba, a nivel nacional, con 3,453 escuelas.
 La profesionalización de los maestros rurales se hizo necesaria y surgieron las Normales Rurales con planes y programas específicos para llevar a cabo la labor educativa en el medio rural con mayor eficiencia, por otra parte, para los maestros que se iniciaron en este tipo de educación y que carecían de un certificado que los avalara como tales, se instituyó el Instituto Federal de Capacitación Magisterial, con cursos abiertos durante el período escolar y cursos intensivos durante las vacaciones de verano, preparación que tuvo una duración de 6 años, 3 de secundaria y 3 de normal, generando una respuesta positiva en la labor docente.
El mayor auge de las escuelas rurales se dio entre los años 20s y 45s, sin que ello quiera decir que desaparecieran; sin embargo, el hecho de pensar que se tendrían mayores oportunidades en el medio urbano originó migraciones hacia dichas zonas, cuando la idea original era que tuvieran mayores elementos que favorecieran el desarrollo y permanecieran en sus lugares de origen.
Moisés Sáenz al llegar como Director de la Escuela Nacional Preparatoria en 1917, decidió impulsar las Misiones Culturales en todo el país, estableció las escuelas de enseñanza secundaria.
Por lo que se podría considerar la obra de Moisés Sáenz, la escuela secundaria como un campo fértil para desarrollar en los alumnos el gusto por la ciencia y la capacidad para diseñar experimentos. El estudio de las ciencias experimentales permite que el adolescente conciba la noción y la diferenciación entre lo concreto y lo práctico. De ahí, su rechazo a lo teórico y a lo superficial en otras palabras privilegiaba que en la enseñanza lo principal son las cosas y lo secundario son nuestros discursos sobre las cosas. Por otra parte, contemplaba que la enseñanza secundaria no debe ser una mera continuación de la primaria ni una antesala de la Universidad. Este nivel tiene finalidades y características propias, ni es una primaria hinchada ni una universidad deprimida.
Convirtiendo la educación pre-vocacional de la preparatoria en la Escuela de Bachilleres, facilitando así, el aprendizaje de los adolescentes egresados de la primaria y elevando la calidad del estudio en los aspirantes a profesionales.
Pero ellos no fueron los únicos que consideraban que la educación deba debía de cambiar, otro educador fue Lauro Aguirre quien tras ser Director de Educación Pública del Estado de Tamaulipas se dio cuenta de varias errores en la educación, comenzando con su propio Estado, donde orientó la programación de la enseñanza y su reforma en la Escuela Normal y la Escuela Preparatoria con sistemas modernos de enseñanza.
De allí pasó a Oficial primero de la Dirección de Educación Primaria y Normal en Distrito Federal, puesto que asumió en 1921, y al que le siguió el de oficial primero de la sección técnica de la misma dirección, el cual ocupó en 1922, donde igualmente implanto sistemas modernos de enseñanza para los alumnos.
Cuando entró a trabajar a la Escuela Normal de México, no conforme con todo lo que había realizado en las pasadas Instituciones, decidió promover en dicha escuela una reforma de enseñanza normal en el año de 1924; creando la Escuela Normal de Maestros, decidiendo, fusionar todas las escuelas normales de la Ciudad de México, que en ese entonces eran tres: la de verano, la de señoritas y la nocturna; quedando el cómo director y ejerció la docencia, además se hizo cargo de la jefatura de prácticas en las Escuelas Normales Diurnas.
En 1926 cuando fue nombrado delegado de la Secretaría de Educación Pública (SEP); decidió reorganizar técnicamente los anexos del jardín de niños y de las escuelas primarias, suprimió a los directores de los departamentos y reorganizó administrativamente los anexos.
Asimismo, estableció en todas las escuelas del país la cooperativa estudiantil, acción social mediante el costurero para mujeres pobres y de la Universidad Popular, y creó cursos de primaria atendidos por practicantes y algunos otros especiales para alumnos irregulares. Además introdujo la carrera de visitadoras del hogar, materias que desarrollaran las habilidades prácticas y publicó numerosos artículos en folletos y revistas, en los que propuso ideas pedagógicas renovadoras.

Otro gran educador que decidió comenzar en su ciudad natal a realizar cambios fue David Berlanga, quien en 1911 cuando fue Director General de Educación Primaria y Normal en el Estado de San Luis Potosí decidió reformar la educación ante el Congreso Constitucional, con su proyecto de Ley de Reforma Escolar; en el cual se señala que el Estado debe de proporcionar al pueblo la educación primaria oficial, así como la formación de maestros que la impartan.
Establecia que la educación sería laica, gratuita, uniforme, integral y práctica. Esta ley dividió a la educación primaria en elemental y superior que se desarrollaba en 5 y 2 años respectivamente. Merecen especial mención las innovaciones que la ley establece como la obligación de que el menor de 14 años tenga el tiempo necesario para recibir o terminar su educación primaria, obligación que deberán cumplir los fabricantes, dueños de talleres, hacendados y en general los que ocupen servicios personales de menores. Establece además una pena para los responsables de las inasistencias de los menores a la escuela.
Creó la Dirección General de Educación Primaria como sección especial de la Secretaría General de Gobierno y también creó la plaza de Secretario de Educación Primaria, el Consejo de Educación y los Inspectores del partido de la capital.
Otra iniciativa que propuso Berlanga, en 1911, fue la que se refería a la supresión de las Escuelas Profesionales en el Estado, la cual causó gran inquietud en los medios culturales de San Luis Potosí, entre las razones que expresaba Berlanga se encontraba la de que “la sociedad tiene más necesidad de hombres que sepan leer y escribir que de médicos, abogados o ingenieros” (Publicado en el periódico “El Estandarte” en diciembre de 1911 bajo el título “Iniciativa del Sr.  Berlanga sobre la supresión de las Escuelas Profesionales). El hecho de que Berlanga quisiera que se apoyara más a la educación primaria no significaba que se debieran suspender los estudios superiores que realizaban pocos jóvenes en la época, de otra manera se hubiese eliminado la superación académica y cultural no sólo individual sino de la totalidad de la comunidad potosina, iniciativa que fue negada.
Berlanga publicó, como órgano oficial de la Dirección General de Educación Primaria la revista quincenal pedagógica “El Porvenir Escolar”, que contenía las disposiciones oficiales importantes y artículos pedagógicos de interés, unos cuantos eran:
La de que se envíen a los “alumnos de 5º y 6º años a la Escuela Industrial Militar para que reciban la enseñanza de Ejercicios Militares” (Circular No. 19 del 15 de abril de 1912). Se solicitaba información sobre el “número de Escuelas Rudimentales o de Párvulos, de niños, niñas o mixtas y el total de ambos que existan en la zona expresando si dependen de la Federación, el Estado, los Municipios, los particulares, del Clero o Asociaciones; número de niños y niñas y total de ambos sexos, inscritos en el año de 1911; estado de adelanto; número de aprobados y de los que concluyeron sus estudios rudimentales, número de Directores, Subdirectores, Profesores y Profesoras, Ayudantes, otros empleados, sirvientes y el total de este personal; sueldo anual…(de los mismos); gastos destinados a la instrucción, exceptuando sueldos, total de sueldos y gastos” (Circular Número 20. Ibídem)… entre otras.
Desafortunadamente su labor fue interrumpida por su participación directa en la Revolución Mexicana, donde fue asesinado en 1914.
Finalmente y no el menos importante fue Jesús de la Luz Mena, idealista inconforme al igual que los demás con la pedagogía Porfirista, decidió trabajar en la Escuela Racionalista junto con Agustín Villanueva, Edmundo Bolio y Ricardo Mimenza.
La actuación de Mena Alcocer estaba claramente orientada por los postulados pedagógicos de la escuela moderna y racionalista, a los que adicionó elementos de carácter sociopolítico e ideológico en los que se planteaba la construcción de una sociedad justa, libre, solidaria e igualitaria; ejerció asimismo una dura crítica a la escuela tradicional, a los métodos pedagógicos y a los sistemas educativos que imperaban en la época.
Desde mucho antes de la fundación de su escuela racionalista experimental, abierta en 1917, Mena se preocupó por llevar a la práctica sus concepciones pedagógicas; para tal efecto, se esforzaba por poner en contacto a sus alumnos con la realidad económica, social y cultural en la que estaban inmersos.
Su sistema educativo iba en contra del que se implementaba en ese entonces, él decía que la educación moral tenía como finalidad disciplinar la conducta del niño y enseñarlo a obedecer, convirtiéndolo en un autómata y no en un ser con un libre consentimiento de razón y de consciencia.
Mena proponía un sistema racional el cual,  favorecería el desarrollo espontaneo de las facultades ingénitas del niño y las encauza de un modo tan agradable y natural que acrecienta la salud y vigoriza el espíritu. Pretendía aprovechar los juegos libres y construcciones rudimentarias, propios para despertar el amor por las artes y por las industrias, para adquirir conocimientos organizados en ciencia; no trabaja sobre la memoria por no tener la ciencia como instrumento para desarrollar las facultades, lo que le permite desechar los libros de texto, porque admite que las facultades reconstituyen la ciencia con su propia organización
En congruencia con las críticas anteriores, el resolutivo planteaba que la organización de las escuelas primarias debía tener como principio básico la libertad y que el niño debía estar colocado en medios que satisfagan las necesidades ingénitas de su desarrollo psíquico y físico, siendo estos medios: la granja, el taller, la fábrica, el laboratorio, la vida. Concluía que mediante la libertad y el interés del trabajo, el niño transformará su egoísmo en amor a la familia, a su raza y a la humanidad y será, consecuentemente, un factor de progreso.
En un congreso de pedagogía en 1918 Mena expuso:
“La Escuela Racionalista es la mejor escuela del mundo, es la que tiende al perfeccionamiento del hombre, pero no por medio de libros, sino del trabajo; los niños se van uniendo a la ciencia por medio del trabajo y no lo hacen para esclavizar a los demás, sino muy al contrario, con el noble fin de ayudarlos (…). Al capitalista no puede convenirle que esta clase de escuelas se desarrolle, porque ellos (sic) saben que cuando los hombres sean más conscientes, ya no querrán trabajar para ellos, sino que sabrán disfrutar del precio de su trabajo.
Con la autorización del gobernador Alvarado, Mena fundó en 1917 una escuela experimental racionalista en el barrio meridano de Chuminópolis, en la que llevó a la práctica el cuerpo central de sus ideas pedagógicas. Las experiencias obtenidas en esta escuela fueron ampliamente difundidas por su promotor e ideólogo en múltiples congresos, conferencias y debates estatales, regionales y nacionales. Expandió el sistema educativo a otros Estados como Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, llegándose a constituir en una verdadera alternativa frente a las directrices e imposiciones generadas desde el centro, sobre todo a partir de la creación de la Secretaría de Educación Pública y de la intensa actividad que desplegó por todo el país este Vasconcelos.
La escuela Racionalista de Mena tuvo gran influencia en la conformación del nuevo modelo representado por la Escuela Socialista del periodo cardenista. En los años cercanos al inicio del periodo cardenista, la influencia de la Escuela Racionalista y del imparable activismo del profesor Mena Alcocer se hacían sentir con intensidad en muchos espacios de deliberación en materia educativa. Así, en el X Congreso Nacional Estudiantil celebrado en Toluca a finales de junio de 1932, los delegados de Tabasco propusieron a la asamblea plenaria la aprobaron de dos resolutivos de singular importancia: 1. Que la escuela racionalista es la que hará, por medio de la educación, la transformación social que las masas laborantes de la humanidad desean cristalizar; 2. Que se implante la escuela racionalista en toda la república y que para ello se reforme el artículo tercero constitucional, para que la escuela sea racionalista y no laica; 3. Que se difunda la obra de José de la Luz Mena Sólo la escuela racionalista educa, en la que se exponen la declaración de principios y los fundamentos científicos de esta escuela.(Lux. No. 21, julio de 1932: 388–391).
Conclusión
La educación en México después del Porfiriato fue destacada por grandes ideólogos que decidieron modificar ese sistema positivista, en el cual la educación era selectiva tanto a alumnos como en materia de enseñanza; limitando el aprendizaje y el desarrollo de ellos.
El llevar la educación hasta las zonas más marginales, donde se carece absolutamente de todo, es un acto de liberación ya que, muestra una solidaridad con los más necesitados. Se dice que la ignorancia es el precio más caro de la vida, el cual el pueblo mexicano pagaba y por desgracia sigue pagando.
La escuela rural permitió expandir el conocimiento y abrir la puerta al progreso; los cambios realizados en su tiempo fueron necesarios, aunque no todos los ideólogos mencionados en el reporte coincidían en la forma educativa pero si todos coincidían en sacar adelante al pueblo mexicano por medio de la educación.
Todos profesores de alma y amor a la patria, buscando quitar la venda a la educación, promovieron diferentes cambios, unos en zonas rurales y otros en las polis; pero todos con razones de causa para hacerlo.
Bibliografía
Aguirre Lauro, revisado en www.biblioweb.tic.unam.mx
De la Luz, Valdes (1944) Biografía de David G. Berlanga. Saltillo: Edición de la Sociedad Coahuilense de Estudios Históricos y Geográficos.
Guerrero, Francisco Javier. (1975). Moisés Sáenz, el precursor olvidado. Instituto de investigaciones jurídicas. UNAM.
Larroyo, F. (1985). Historia comparada de la educación en México. Porrúa, pp. 559

Novelo, José I. 1909 El problema de la instrucción pública en Yucatán. Mérida, Yuc.: Imprenta de la Revista de Mérida.

1 comentario:

  1. Las Normales Rurales fueron creadas para, al momento de que los alumnos egresaran, se convirtieran en el brazo que el Gobierno necesitaba para llevar al medio rural, la alfabetización, la cultura y el progreso.

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